Aunque para algunas personas es más que obvio el papel que juegan las ciencias exactas y las naturales como apoyo para la protección de los derechos humanos, es innegable que los avances tecnológicos y científicos de los últimos años siguen sorprendiendo, sobre todo en un tema que nos lastima como sociedad y que por desgracia ha ido in crescendo en los últimos años a nivel nacional, me refiero a la desaparición de personas.
La desaparición de personas en nuestro país es generalizada y sistemática, después de llegar en el año 2022 a 100,000 casos de personas desaparecidas, la cifra se incrementó en un 7.3% en 2023, aumentando en 2024 en un 6.3% y en el 2025 en un 12%. A la fecha se reportan más de 130,000 casos.
Recientemente tuve la oportunidad de acudir a un taller de tecnologías para la búsqueda forense de personas desaparecidas, la sede fue en la Comisión de Búsqueda de Personas de Jalisco y quedé sorprendido con los avances que se han dado; sobre todo, gracias a la participación de la Universidad de Oxford y del Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial A.C., quienes mediante la utilización de información que diversos satélites proporcionan, han podido desarrollar una metodología que mezcla algebra, análisis de contexto, manejo de datos geoespaciales, inteligencia artificial, entomología forense, botánica forense, geología y otras ciencias, para poder encontrar fosas clandestinas.
En criminalística, el Principio de Intercambio de Locard implica que cada vez que se hace contacto con otra persona, lugar, o cosa, el resultado es un intercambio de materiales físicos, es decir, no existe el crimen perfecto y siempre se deja huella. Cuando se trata de buscar personas desaparecidas, existen indicadores como lugares que sean poco visibles, esquinas, presencia de árboles o leguminosas de gran tamaño, presencia de bardas, la cercanía a veredas, crecimiento atípico de vegetación, existencia de cierto tipo de plantas e insectos, suelos removidos, manchas oscuras irregulares, concentración atípica de clorofila, presencia de infraestructura abandonada, entre otros, que sirven para detectar inhumaciones clandestinas; siendo incluso un factor determinante la hora en que se hace la captura de datos con drones, por ejemplo, en el caso de Jalisco, se han dado mejores resultados si se recaba la información multiespectral antes del amanecer, esto, por la temperatura irregular que presentan los suelos que han sido removidos.
Es de vital importancia que el Estado, la academia y sobre todo la sociedad civil organizada (principalmente con los saberes producidos por los grupos de madres y familias buscadoras), unan esfuerzos y compartan sus mejores prácticas y conocimientos para transformar esta realidad, es momento de unirnos y luchar contra la deshumanización y la impunidad, contra la indolencia y el hostigamiento a las familias que buscan a sus seres queridos. Una persona desaparecida no se juzga, se busca.