De acuerdo con el derecho islámico (Fiqh), una fatwa es un dictamen jurídico que el muftí (un jurisconsulto reconocido) emite como respuesta a una pregunta (por un particular o una institución) en el que indica y explica las prescripciones del sistema legal y código de conducta religioso del Islam, aplicables en un caso determinado. No es un decreto o una ley, porque tiende a resolver una duda en un caso concreto más que a generar una norma general; además tampoco proviene de una autoridad estatal, sino de alguien cuya autoridad emana de su erudición y prestigio; tampoco es una sentencia, porque no se origina en un juicio o procedimiento judicial, ni es emitida por un juez: se trata de la respuesta a una consulta. Por otra parte, existe una figura llamada Hukum, que básicamente es una postura religiosa de índole más general.
En el año 1989 se emitió una fatwa (aunque para algunas personas se trató más bien de la aplicación de Hukum) contra el autor de origen indio Salman Rushdie, emitida por el Ayatolá Jomeini de Irán, condenando a muerte al escritor y sus editores por blasfemia, ¿la razón? Publicar en 1988 la novela “Los versos satánicos”. El título del libro hace referencia a dos supuestos versos eliminados por Mahoma del Corán, ya que creía que estaban inspirados por el demonio.
El texto, narra la historia de Gibreel Farishta y Saladin Chamcha, dos actores provenientes de la India que sobreviven milagrosamente a un accidente de avión provocado por un atentado; convirtiéndose uno en el ángel Gabriel y el otro en el diablo. Sin embargo, lo que provocó que desde los años ochenta Salman Rushie viva bajo protección constante, fue que en el libro satiriza sobre aspectos de la vida del profeta Mahoma (renombrado como Mahound), lo que, aunado a que dos prostitutas tuvieran nombres de esposas del profeta, generó acusaciones de blasfemia.
El decreto religioso y una recompensa millonaria, han provocado décadas de persecución, por ejemplo, en el año 2022, Rushdie fue apuñalado 15 veces en un evento público en Chautauqua, Nueva York; resultando gravemente herido y perdiendo la visión en uno de sus ojos. De igual forma, gente ligada al libro ha sufrido las consecuencias de esta persecución religiosa; el traductor del libro al japonés, Hitoshi Igarashi, fue asesinado en 1991; un traductor italiano fue acuchillado en 1991 pero sobrevivió, y en 1993, un editor noruego sufrió un atentado con arma de fuego, pero también pudo vivir para contarlo.
Después de casi haber pagado el precio más alto por usar el derecho a la libertad de expresión, Rushdie considera que actualmente, este derecho se encuentra en su momento más crítico para el mundo occidental. Desde obras que se prohíben, hasta editores que cambian libros escritos hace décadas en función de la sensibilidad moderna, el autor, nos da un consejo que pudiera parecer polémico, pero lo dejamos para la reflexión: “si eso es difícil de aceptar, no lo lean, lean otro libro”.