Derecho a ser feliz
Yo también tengo derecho a ser feliz” le oí decir a una mujer joven cuando se quejaba de los problemas que había en su familia. En cierta forma podríamos decir que este reclamo tiene algún fundamento, sin embargo, en este tema hay que hacer una observación fina, pero muy importante.
Por lo cual concluyo que nadie tiene derecho a ser feliz, sino que todos tenemos derecho a luchar por ser felices, y el mundo entero, es decir todas las personas de este planeta, están obligadas a respetar mis esfuerzos por conseguirlo, en otras palabras, nadie tiene derecho a impedírmelo, lo cual es muy distinto.
Ante lo dicho aquí queda claro que el sólo decir: “tengo derecho a ser feliz” no arregla nada. Por lo tanto, quizás en algunos casos convenga hacer un replanteamiento de nuestro proyecto de vida, para tratar de determinar con la mayor claridad posible, por dónde habremos de buscar esa dicha. Los invito a pensar en ello.
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