El proyecto de vida como esencia del ser humano
Juan Ramón Camacho Rodríguez
“La vida debe ser comprendida hacia atrás, pero debe ser vivida hacia delante”.
(Sören Kierkegaard)
Nuestra vida consiste en fijarnos metas y caminos hacia ellas. También tenemos que buscar herramientas para enfrentar con solvencia los obstáculos, sean o no previsibles. Para el ser humano vivir es un arrojo al porvenir, saboreando la incertidumbre.
Con certeza o sin ella, lo que vale de nuestra existencia es que es un proyecto de ser: pensar en llegar a ser, buscar los medios para ello y actuar en consecuencia. Allí la aventura de nuestra existencia.
Con un proyecto de vida, los seres humanos expresamos nuestro compromiso con lo que no somos, con el futuro. El reto es cambiar, andar, emprender, para llegar a ser lo que atisbamos en ese porvenir. El proyecto, como desafío autoimpuesto, nos justifica, nos motiva.
Por definición, el proyecto es un grupo de actividades sistematizadas prácticamente para alcanzar objetivos fijados por las personas. Cada una de esas actividades debe ser determinante en el logro de la meta deseada.
Un proyecto es una racionalización de nuestras aspiraciones (medios y fines) procurando evitar las inconsistencias (contradicciones); es una planeación estratégica y, en ese sentido, un querer orientado por la razón y animado por el deseo.
Esta es una reflexión propia del comienzo del año. Espero que haya proyectos motivadores con avances realizables y medibles, satisfacciones motivadoras y aprendizajes en cada error. Que el desafío se convierta en éxito.














