No hacer; una facultad humana
Desde esta perspectiva filosófica, las máquinas no existen, no tienen conciencia, no experimentan su ser, no se angustian, ni se desesperan, no sienten su finitud. Las computadoras no son realmente seres que experimenten límites existenciales como el de la muerte.
El ejercicio de “no hacer”, el negarse a tomar acción, según Han, es en sí mismo una actividad. Decidir no hacer no significa dejarnos caer de un estado pasivo de nuestro ser. Al decidir no hacer, recurrimos a nuestra libertad: elegimos soberanamente.
La clave, creo, es la pertinente distinción entre lo que eres y lo que haces. Esta conciencia le falta a la inteligencia artificial, y no es poca cosa.
















