Rendir homenaje es fácil. Lo difícil es entender qué te obliga. El pasado sábado, el Consejo Estatal del PAN Chihuahua rindió un merecido reconocimiento póstumo a Francisco Barrio Terrazas. Lo hizo bien: con aplausos, con un video biográfico, con las palabras precisas del licenciado César Jáuregui Robles, quien citando a Amado Nervo resumió en una frase lo que muchos sentimos: “Gracias, Pancho Barrio, por tanto dar.” Pero un homenaje que solo mira hacia atrás es nostalgia. Uno que mira hacia adelante es compromiso.
Barrio no llegó a la política desde una estructura que le garantizara el triunfo. Llegó desde la sociedad civil, desde la convicción de que había algo que defender aunque costara caro. El Verano del 86 no fue una protesta: fue una decisión de no retroceder cuando el fraude ya había ocurrido. Chihuahua le debe a ese momento —y a ese hombre— una parte esencial de lo que hoy tiene: instituciones más sólidas, alternancia posible, democracia con memoria.
Como panista, lo que más me impresiona de su trayectoria no es la lista de cargos. Es la secuencia de decisiones difíciles tomadas en el momento correcto. Primero alcalde de Juárez cuando ganarle al PRI era casi imposible. Luego candidato a gobernador en condiciones adversas, enfrentando un fraude a la vista de todos. Después gobernador, demostrando que la oposición no solo sabía ganar elecciones: también sabía gobernar. Ese es el estándar que nos dejó. No el cargo, sino la forma de llegar a él y de ejercerlo.
El PAN chihuahuense llega a 2027 con gobiernos que han dado resultados y con una militancia que este sábado llenó el Consejo Estatal. Pero llega también a una contienda que no está ganada. Morena quiere Chihuahua y no lo disimula. En ese contexto, la unidad no es un valor abstracto: es la diferencia entre defender lo que hemos construido y perderlo. Barrio lo sabía. En 1986 no ganó porque le robaron. En 1992 ganó porque no se rindió y porque sumó a quienes creían en lo mismo.
El homenaje del sábado fue digno. Ahora toca que sea útil. El legado de Francisco Barrio no vive en los aplausos ni en los videos: vive en cada panista que sale a la calle, escucha a la gente y da la cara sin importar el costo. Eso es lo que él hizo. Eso es lo que sigue pendiente. La contienda, como siempre en el PAN chihuahuense cuando está en su mejor versión, está afuera.