Plan B: revancha disfrazada de reforma
El 4 de marzo, el gobierno federal mandó al Congreso una reforma para cambiar la Constitución: eliminar diputados plurinominales, modificar cómo se eligen los representantes y recortar el presupuesto electoral. Necesitaba dos terceras partes de los votos y no los tenía. El 11 de marzo la rechazaron — ni sus aliados del PT y el Verde votaron a favor.
En Chihuahua conocemos bien este guión: primero el discurso del exceso, luego el recorte. Nos dijeron que el Congreso gastaba demasiado. No es verdad. Opera con el 0.70% del presupuesto estatal — el mismo tope del Plan B, ya cumplido — y es el tercer congreso que más legisla en México: 1,852 iniciativas. No hay exceso. Hay resultados.
La democracia no se ajusta al poder. Se protege para que la gente decida en libertad.
















