La presidencia se sumó a otros edificios que también son blindados en estas fechas, tales como el Congreso del Estado, la Rectoría de la UACH, la Secretaría de Hacienda del Estado y el Palacio de Gobierno
Aprobó un permiso laboral con goce de sueldo por 24 horas para trabajadores que donen sangre, con hasta cuatro veces al año y un mínimo de tres meses entre donaciones, para promover la donación voluntaria
La Secretaría de Salud informó que el recurso será aplicado en las áreas de Urgencias y Hospitalización a fin de atender a las familias de la zona serrana
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La semana pasada el INEGI publicó el dato oportuno de crecimiento del PIB anual por 1.2%, el doble del trimestre anterior, lo que se celebró a tambor batiente. A eso hemos llegado, a celebrar la mediocridad. Ahora bien, dejando las celebraciones aparte, la realidad es que por segundo trimestre consecutivo, la cifra de crecimiento del PIB se salva gracias al comercio exterior.
Hay quienes no quieren ver, pero este es el tercer trimestre de contracción de la economía sin contar el comercio exterior. ¿Por qué? Porque el comercio exterior está compuesto en su gran mayoría por la producción de las compañías extranjeras que ensamblan insumos que provienen del exterior, que luego se exportan y registramos como exportaciones al 100% de su valor.
Por otro lado, la inversión nacional presenta cifras de crecimiento deplorables para los últimos tres trimestres: -3.3% el último trimestre de 2024, -5.6% en el primero de 2025, y en el actual se espera -7%. Tal parece que confían más los extranjeros en México con la disminuida inversión extranjera de estos últimos meses, que los mismos inversionistas nacionales. Esto no se reporta en el informe de la presidenta.
En realidad, la economía mexicana se está deteriorando de manera significativa, siendo este el tercer trimestre de contracción, que coincide con el período que lleva la actual administración. Si desglosamos los componentes del PIB para la administración actual: El mayor componente de la demanda, el consumo, cayó -0.4%, antes crecía 3.6%, claro, gracias a la burbuja de gasto de AMLO por 4.5 billones de pesos para asegurar la elección de Sheinbaum y otro tanto para sus obras faraónicas, que no han podido ser terminadas y menos rentables, tampoco en el informe de la presidenta.
Aquí cabe preguntarnos: ya que el consumo y la inversión comprenden más del 90% de la demanda nacional y se contraen como lo acabamos de ver, ¿por qué el PIB presenta un crecimiento de 1.2%? La explicación son las operaciones de comercio exterior. Contamos con una demanda interna débil resultado de una disminución en nuestro poder de compra (Sí presidenta, cuanto puede comprar), lo que resulta en menos importaciones, acompañado de un salto anormal en importaciones de Estados Unidos desde noviembre, por la amenaza de los aranceles de Trump llevándolas a un crecimiento de 13% en los dos primeros trimestres de Sheinbaum desde un cierre de -0.1% con AMLO, esto es lo importante en el cálculo del PIB.
El informe rosa presidencial y el Plan México carecen de algo sumamente importante en el emprendimiento de cualquier proyecto: Evaluar las circunstancias precisas sobre las que se sustentará el mismo. Sin ello, se asegura su fracaso. Un buen inicio sería reconocer que la economía interna está en una recesión con un deterioro continuo. Y aunque se diga que no existe tal recesión porque no se ve reflejado en el PIB, con un análisis somero podremos ver que todos sus componentes están cayendo.
¿Cómo salimos de esto? El gobierno ya agotó todas las reservas, la inversión pública se desplomó 25% este año y han puesto la administración en los huesos: por eso no hay medicinas, ni mantenimiento, ni seguridad, el reparto de dinero, nada, solo para el ejército. Tampoco en el informe.