Jorge González Camarena II parte
En un diciembre, asistí con el maestro Jorge González Camarena a una posada, junto con otros compañeros. Cuando llegamos habían escenificado un nacimiento viviente, con personas disfrazadas de La Sagrada Familia, de los Reyes Magos, de ángeles, de
Esperaba pasar una noche contemplativa serena, tranquila y llana, suspendida de la luna decembrina. De repente rebaños de briagos irrumpieron, extraños y alborotados pisotearon mis jardines de olores tibios a monte y rompieron mis canciones y a una estrella desvelada y ojerosa.















