Todo está conectado con todo, es decir, los fenómenos de la vida repercuten en los ciclos biogeoquímicos y las personas y lo que sucede en un lugar o sistema ambiental tiene implicaciones en otros sistemas ambientales y esto encuentra su justificación en que las relaciones bióticas y abióticas dentro de los sistemas ambientales son dependientes, interdependientes e intradependientes y, por lo tanto, la actividad antrópica tendrá un impacto en estas conexiones.
Todo va a algún lugar, basándonos en una de las leyes de la conservación de la materia, que ésta no se crea ni se destruye, sólo se transforma, esta segunda ley representa un recordatorio para la humanidad, de que tanto lo que se produce, como lo que se usa y se consume, ocupará un espacio y generará impactos y modificaciones al ambiente; y por muy “lejos” que podamos enviar los residuos, éstos de alguna u otra forma regresarán a nosotros, pues las fronteras geopolíticas no existen para la naturaleza, por lo tanto las sustancias químicas que se liberen para incrementar la producción alimentaria en una región, terminarán en el plato de comida de una familia en otras regiones.
La naturaleza es la más sabia, la naturaleza lo sabe y lo hace mejor, es decir, no hay nada más eficiente y funcional para la restauración de los sistemas ambientales, que el respetar los procesos y la integridad funcional de los ecosistemas, las estrategias para gestionar impactos ambientales negativos deben basarse en la misma naturaleza de las regiones, a esto se le conoce como soluciones basadas en la naturaleza y sólo así se puede incrementar la resiliencia de los territorios y la adaptación a los cambios. Seguramente también, todos hemos escuchado la frase “la naturaleza y los recursos naturales tienen memoria” y es a esto mismo a lo que se refiere, sin la intervención antrópica, la naturaleza puede resistir y desarrollarse sin problema alguno.
No existe ningún proceso gratuito, finalmente, con esta ley, Barry Commoner quiere hacer énfasis en que cualquier actividad y/o proceso, incluyendo la existencia de la humanidad, tiene un costo ambiental, lo veamos o no, el costo ambiental se hace presente y en este sentido, es necesario crear consciencia de que este costo ambiental debe internalizarse para poder compensar y restaurar los impactos que se generan por las diversas actividades productivas.