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Hablar de la juventud es hacer referencia al futuro, al emprendimiento y a la movilidad social. En esta ocasión, el tema en el que nos centraremos es la informalidad laboral dentro del sector joven. De acuerdo con el Informe Panorama Laboral 2023 de la OIT en América Latina, la informalidad afecta a 7 de cada 10 jóvenes en la región, lo que tiene un impacto no solo en la calidad del empleo, sino también posterga el comienzo de sus cotizaciones a una pensión.
Sin embargo, cuando hablamos de empleo informal no nos referimos únicamente a los vendedores ambulantes. En la 21.ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo de la OIT, se definió el trabajo informal como aquel que comprende actividades productivas realizadas por personas que, en la legislación o en la práctica, no están cubiertas por sistemas formales, normatividad y leyes que protejan la seguridad social de los trabajadores.
De acuerdo con la ENOE, en México 30.4 millones de personas tienen entre 15 y 29 años, lo que representa el 23.3 % de la población total (130.4 millones). La tasa de informalidad laboral en este grupo alcanza el 58.8 %. En otras palabras, de los jóvenes que participan en el mercado laboral lo hacen en condiciones de informalidad, lo que implica insertarse en un entorno caracterizado por la falta de estabilidad, la precariedad salarial y la ausencia de protección social.
Afortunadamente, la informalidad en nuestro estado se encuentra en niveles bajos en comparación con la media nacional. Los niveles más altos de informalidad laboral se registraron en Oaxaca (78.5 %), Chiapas (78.0 %) y Guerrero (76.0 %). En contraste, Nuevo León (33.7 %), Coahuila (34.2 %), Chihuahua (34.3 %) y Baja California Sur (37.4 %) reportaron los niveles más bajos durante el segundo trimestre de 2025 (Datos ENOE).
No se trata únicamente de la falta de contratos, seguridad social o acceso a prestaciones; la informalidad también refleja la precarización de la vida laboral y familiar. Desde quienes venden en tianguis hasta quienes ofrecen servicios independientes, los jóvenes se enfrentan a la incertidumbre del ingreso, la falta de protección ante accidentes o enfermedades. Por ello fue muy importante la aplicación desde el 1 de julio de la reforma a plataformas digitales que integra al sector formal a miles de jóvenes.
El reto central es seguir integrando a los jóvenes en empleos formales. Para lograrlo, se requieren espacios que les permitan capacitarse para incorporarse a la vida laboral en los diferentes sectores económicos del país, como lo hace el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro que año con año ha aumentado su presupuesto. También es necesario fortalecer la vinculación entre educación y mercado laboral, así como atender las desigualdades de género.
Es muy importante seguir apoyando a los jóvenes con programas sociales destinados, a la educación, trabajo, salud y vivienda. Se han logrado avances, pero hay que seguir de cerca a los jóvenes, los cuales estuvieron muchos años en el abandono incluso nombrándoles erróneamente NINIS.