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Análisisjueves, 19 de marzo de 2026

Tinta sin cera / Una veta con derechos

Ciudades como Chihuahua, Durango, Guanajuato, Monterrey, Pachuca, San Luis Potosí y Zacatecas crecieron al amparo de la riqueza minera. La extracción de minerales no solo moldeó su economía, sino también su identidad.

Sin embargo, detrás de esa historia de progreso hay una realidad que pocas veces se visibiliza: el trabajo del minero.

Además de la extracción, participa en la construcción de túneles, sistemas de ventilación y pozos que permiten que la actividad continúe. Es un trabajo esencial, pero también de riesgo.

En el estado de Chihuahua la minería es una actividad profundamente arraigada. Se estima que existen más de 100 pueblos y ciudades con vocación minera y que, en todo el territorio, operan aproximadamente más de mil concesiones y proyectos mineros.

Entre los municipios con mayor tradición minera destacan Ocampo, Madera, Chínipas, Santa Bárbara (considerada una de las más antiguas del estado), Guadalupe y Calvo, San Francisco del Oro, Urique, Camargo, Satevó, Ahumada, Cusihuiriachi y Parral.

Precisamente por su importancia económica y social, la minería no puede analizarse únicamente en términos de producción y riqueza. También debe evaluarse desde la perspectiva de la seguridad y de los derechos laborales de quienes hacen posible esta actividad.

En este contexto, el 19 de noviembre de 2025, el Senado de la República ratificó por unanimidad el Convenio 176 de la OIT, lo que representa un compromiso formal del Estado mexicano para elevar los estándares de seguridad y salud en las minas.

El propósito de estas líneas es visibilizar la importancia del trabajo que realizan miles de mineros en todo el país. Hoy existe un razonable optimismo en que las condiciones laborales, deben seguir mejorando. 

Reconocer la importancia de la minería implica también reconocer a quienes la hacen posible en México y, en particular, en el estado de Chihuahua, que por sus venas corre la tradición de quienes propiciaron la construcción del Estado Grande. 

Recuerden a jalar con derechos. 

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