Trenes fuera de los rieles, la presidenta y el poder fuera de control
El problema de fondo no es solo un tren que se descarrila, sino un modelo de gobierno que perdió el rumbo, el poder y el control. Un modelo donde la lealtad pesa más que la capacidad, donde la cercanía sustituye a la legalidad y donde las tragedias se explican con comunicados, no con responsabilidades.
Los trenes pueden volver a ponerse sobre las vías. La pregunta es si el país podrá hacer lo mismo mientras quienes gobiernan se niegan a investigar a los suyos y prefieren descarrilar la verdad antes que enfrentarla.
















