Viejos
Es cierto lo que decía Cornaro: “El espíritu aumenta en perfección a medida que el cuerpo envejece...”
Lo cierto también es que la tarde de la vida tiene muchas compensaciones. Cuando tenemos la juventud son muchos los placeres, aunque es cuando menos los sabemos apreciar. Cuando tenemos la vejez son muchos los recuerdos y es cuando más los apreciamos.
Podemos afirmar que el paraíso de la juventud es la vejez—todos los jóvenes generalmente quieren tener más edad o “ser grandes”, y el paraíso de la vejez es la juventud—se añoran los tiempos en que se era joven.
