Una supresión gradual de la libertad de expresión hasta que sea completamente eliminada. Esto es a través de la censura de los medios de comunicación, así como de hostigamiento físico, destrucción de la propiedad, amenazas de muerte y asesinato de periodistas independientes y de dueños de estaciones de radio privadas.
Un abatimiento del pluralismo político, el cual apenas estamos obteniendo. Las turbas para aterrorizar y aleccionar a los contrarios han sido evidentes en Cuba, Venezuela y la Nicaragua sandinista. Las vimos y las sentimos aquí en Chihuahua a través del CDP hace unos años. Nada diferente a “las camisas negras” de Mussolini.
Un control gradual de la población, hasta llegar a un absoluto control. Se utilizarán los sindicatos existentes para luego crear el propio sindicato “gubernamental”, dirigido por el dictador en turno. Los espías de barrio son comunes en Venezuela y Cuba, copia de las “checas” en tiempos de los soviéticos. En Nicaragua eran llamados “los ojos y oídos de la revolución”
Un incremento en los ataques, desafíos y burla a las diferentes iglesias y representantes del clero. Las Iglesias Cristianas serán, eventualmente, todavía más perseguidas que la Católica.
El Estado y el partido, volverán a ser uno.
Bajo mil excusas, las elecciones democráticas serán suprimidas. Las que se den, serán una copia de las realizadas en Cuba, o en Venezuela.
La creación de los “juicios del pueblo”, donde “el pueblo” pueda juzgar a los opositores ‘a la cuarta transformación”. Y ahora, con niños disfrazados de jueces, solo tenemos que imaginarlo.
Una unión ideológica y económica con países afines, todos los países de izquierda...