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El frente frío 43 se mantiene sobre el golfo de México y genera lluvias fuertes en Tabasco este martes. Se prevén rachas de viento y oleaje moderado en zonas costeras del estado
Autoridades informaron sobre trabajos de limpieza en un gasoducto que conecta instalaciones de Pemex. Durante las labores se prevé incremento en quemadores, como parte de un proceso controlado.
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En la década de los 90 del siglo pasado, se dio un fenómeno interesante en la televisión. El canal FOX transmitió la serie Expedientes secretos X. El argumento es muy interesante. Habla de la oficina del FBI que investiga casos de lo paranormal, lo sobrenatural, lo que se dice, aunque no se tenga ciencia cierta de su existencia.
Dos agentes, Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson), se dan a la tarea de investigarlos. Dana Scully es escéptica. Mulder le va demostrando certezas, cercanías, pruebas, expertis para quienes checan estos fenómenos. No solo se habla de OVNIS, pues igual se trata de licantropía, vampirismo, vida eterna, pueblos fantasmas, aparecidos, la lista es amplia y en algún momento, los agentes desaparecen, reaparecen, se van, vienen, suben o bajan según lo exija el guion. Esta serie hizo volver la vista a esos momentos de la historia en que el hombre creyó ver y no vio. Esos momentos donde el hombre quiso fundar una especie de reconocimiento sin reconocer.
Un querido compañero de letras, ya fallecido, hablaba con encono de los misterios del universo. Yo le preguntaba porqué no creer en Dios y sí en unos platos voladores. Discutíamos por el mero hecho de discutir, porque la cerveza sin discusión no vale. Él murió y esperé muchos días para saber si iba a comunicarse conmigo. No lo hizo. Ver la serie Expedientes secretos X me hizo recordarlo.
A él y a mi padre que leía, cada semana, indefectiblemente la revista DUDA, publicada por Editorial Posada. Ahí se trataban casos parecidos al programa en cuestión. Sobre todo, fenómenos extraterrestres. Uno de los números más interesantes, por no decir desusado, fue el que dedicaron a la posesión satánica del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial. La revista apoyaba la tesis de que, dado el carácter violento, maldito, pertinaz del ejército alemán, era posible que estuvieran siendo víctimas de una posesión satánica colectiva.
Recordemos el episodio bíblico de la piara de cerdos que, igualmente poseída por demonios, se arrojó a un precipicio cayendo al mar y ahogándose todos. Estos datos fueron tomados por el escritor Dan Brown para escribir sus obas. Cada una de ellas es un fatídico acercamiento a la dualidad, a la investigación, más aún a la conseja. Brown no escribió otra cosa que lo dicho ya por DUDA. En fin.
Esta serie de fenómenos paranormales, espiritistas, cercanos al chisme y a la brujería ha sido siempre comidilla del pueblo que es quien las reinventa para las nuevas generaciones. Papá contaba que en el patio donde vivió de niño en la antigua Veracruz, aparecía por las noches un alma en pena que no tenia cabeza. Los vecinos se encerraban temprano oyendo cómo el espíritu doliente paseaba por el patio con un resonar de cadenas, enmortajado y con la cabeza en las manos. Quienes lo veían, morían inmediatamente.
Una noche, sin embargo, apareció un vecino al que la juerga lo llevó tarde y en peores condiciones a su casa, cita en el patio mencionado. El fantasma no se hizo esperar. Apareció ululando ayes y gritos. El ebrio contertulio tomó un palo para defenderse y le dio con mucho tino a la cabeza que el espectro llevaba en las manos. Y la cabeza rodó por tierra haciendo un extraño ruido metálico. Una cubeta de esas que las señoras usaban para trapear y barrer la casa, en esos tiempos bárbaros, claro.
Al ver esto, el borracho se envalentonó y arremetió con más furia contra el ánima quien no pasó mucho tiempo sin que pidiera gracia. La historia es más terrenal que mística. El “fantasma” no era otro que un galán incógnito que, evadiendo al marido, visitaba a la mujer de aquél travestido en hombre sin cabeza. Los vecinos, aterrados, no querían tratos con fantasmas. Todas las noches se acostaban temprano y el ánima iba y venia por el patio sin que nadie lo preocupase.
Recuerdo también aquel poema jocoso que reseña Antonio Jiménez en su memorable Picardía mexicana, El ánima de Sayula. Este divertido relato en verso, escrito a finales del siglo XIX en Michoacán (México) relata una broma entre amigos. Apolonio decide encontrarse a medianoche con un ánima en pena, porque le han dicho que le ofrecerá dinero a cambio de ciertos servicios. Pero el fantasma resulta ser un puto activo (o persona de capacidades sexuales diferentes, para no caer en las trampas de lo políticamente correcto) que busca a un vivo para satisfacer sus deseos lujuriosos.
La risa es propia. O no. El caso es que han aparecido ovnis nuevamente como para que Pedro Ferriz Santacruz, aquel locutor famoso por su frase, viendo cómo los hombrecitos verdes se adueñaban del planeta, decía más o menos así: No sabemos si ponernos a reír, a llorar o a rezar, haciendo un lema publicitario dicho y redicho en los tiempos aquellos de la TV mexicana. O el más reciente, Jaime Mausán que repite, insaciable: Y aquí, nadie hace nada.
Pues los ovnis, los platillos voladores, los que vienen repletos de marcianos que llegaron ya, y llegaron bailando el cha cha chá vuelven a tomar incidencia según los vecinos del Norte de América que los han visto y, antes que otra cosa, dispararon contra ellos a través de un artefacto de esos llamados drones. Los funcionarios de seguridad nacional de los EE. UU. entregaron un informe al Congreso sobre las investigaciones de una serie de avistamientos de objetos voladores no identificados, una señal histórica de que este tema marginal anterior ha ganado aceptación general.
Y si bien el informe, elaborado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DNI, por sus siglas en inglés), proporciona información nueva sobre los sucesos inexplicables, deja muchas de las preguntas más importantes sin respuesta. Sí, los pilotos de la Armada y del personal militar han estado viendo misteriosos objetos voladores durante décadas; un grupo de trabajo de la Marina reveló 144 avistamientos por parte del personal del gobierno de EE. UU. que ocurrieron entre el 2004 y el 2021. No, el Pentágono no sabe lo que son. No hay evidencia de que los objetos hayan sido enviados por extraterrestres, pero el informe, exigido por el Congreso como parte de la Ley de Autorización de Inteligencia Nacional de 2022, confirma que los avistamientos siguen "sin ser identificados".
Es decir, tan mal está la cosa que además, pasando por alto los movimientos telúricos, las inundaciones, los espacios de terror, secuestros, asaltos, estamos ante la temida profecía, ya elaborada por algunos de los más singulares visionarios de la Tierra. Todos ellos acuerdan en lo mismo, tarde que temprano nos visitarán seres de otros mundos.
Si son tan agradables y ñoños como E.T. el extraterrestre de la simpática película de Steven Spielberg o como esos marcianitos que aparecen en Toy Story, no habrá problema. Pero… ¿y si son como el sanguinario extraterrestre de la película ESO, el extraterrestre? Este ente chupa la sangre de sus víctimas convirtiéndolos en un deforme capullo maldito, desde donde saldrán sus retoños para ayudarlo a dominar la Tierra. Entonces sí no sabremos si decir las frases de Mausán o de Pedro Ferriz. ¿Usted, amigo artilugista que me lee, qué opina?
Por cierto, hubo una parodia demasiado arriesgada creo yo, de Pedro Ferriz donde los Polivoces, esos cómicos, imitadores y grandes manieristas mostraban un Pedro Ferriz cejudo (la caricatura expande los defectos, no lo olvidemos) el polivoz Enrique Cuenca que al terminar su sección sobre OVNIS recibía la visita de su hijo, un marcianito de tres ojos y orejas puntiagudas vestido de marinerito onterpretado por el otro polivoz, Eduardo Manzano, que le pedía al locutor que se fuesen a casa porque mamá ya tenía preparada la cena. De risa loca en verdad.