La leyenda de Naab la mujer serpiente de Tabasco
¿Has escuchado la leyenda de Naab la mujer serpiente de Tabasco? Te la contamos aquí
Maday Castellanos / El Heraldo de Tabasco
Las leyendas que narran la fusión entre personas y animales no son una novedad, estando presentes en prácticamente todas las mitologías del mundo, incluida la mexicana.
La siguiente versión de esta leyenda de la mujer serpiente de Tabasco, no tiene mucho que ver con la mujer serpiente del Grijalva, que ya les contaré en otro momento.
La mujer serpiente de Tabasco, es una entidad popular que se considera más como una protectora de la región selvática o una deidad dentro de la cosmovisión maya, que como una fuente de temor o terror.
La historia de la mujer serpiente se remonta a tiempos prehispánicos cuando la luna en las tierras tabasqueñas duraba toda la noche y los ríos eran grandes serpientes vivas y traslúcidas que jugaban con los peces de su interior.
Aquí surge la historia de Naab una hermosa mujer con poderes sobrenaturales, que se transformaba en una serpiente para salvaguardar las tierras de su pueblo.
Cuentan los relatos que esta mujer serpiente antes de ser una deidad fue una princesa mortal en la cultura Maya que habitaba en medio de la selva, aunque no hay registros claros sobre la familia a la que pertenecía o la ubicación exacta donde se desarrolla la leyenda.
Dicen que la princesa, paseaba un día por la selva cuando fue atacada por un jaguar que deseaba alimentarse de ella, pero ella aunque podía defenderse sola, decidió no hacerlo pues servir a un jaguar era un privilegio en su familia, así significara la muerte misma.
En ese momento, un joven guerrero de otra estirpe, la vió y la rescató, asesinando al jaguar, y curando las heridas a la princesa, creándose así un vínculo profundo entre ambos.
Su transformación la convirtió en una deidad
Incluso el señor jaguar los perdonó y como regalo le dio a Naab la habilidad de hacer crecer los cultivos para alimentar a su pueblo y al joven guerrero la habilidad de transformarse en un jaguar negro de modo que pudiera acompañar a su amada en sus recorridos.
Convertida en guardiana de la selva, Naab, la mujer serpiente se erigió como protectora de la naturaleza y el pueblo, las mujeres mayas comenzaron a dejarle regalos cuando no podían concebir o para que los partos resultaron exitosos.
Se dice que para llamarla dejaban cestas tejidas afuera de sus casas con alimentos de la selva y gallinas cocinadas de modo que tanto Naab como el guerrero tuvieran una buena cena y así prosperaran a sus familias.
Las familias mayas también le buscaban cuando surgían amenazas como plagas o invasiones enemigas, y dicen que si se le alimentaba bien ella emergía de las profundidades de la tierra donde tiene su hogar, para enfrentarse y preservar su tierra.
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