Análisismiércoles, 17 de julio de 2019
El problema del agua
El problema del agua
Enrique Velázquez
Enrique Velázquez
Cientos de ciudades en el mundo están sufriendo de sequías prolongadas y jamás vistas en la historia, ¿la causa?, el cambio climático y el crecimiento poblacional que tan solo en los últimos cinco años se triplicó y el consumo de agua es seis veces mayor, aunque la cantidad disponible -de agua- no ha cambiado. Un estudio internacional sobre estrés hídrico señala que, en las próximas dos décadas, más de 30 países sufrirán la escasez de agua y la afectación directa será principalmente a los más pobres; México se encuentra en esa lista.
Desde hace muchos años en nuestro estado y país se ha tratado de resolver la escasez de agua en las zonas urbanas, para la distribución en las zonas agrícolas y para la producción industrial, sin embargo, pocos son los resultados que se han obtenido. Cada vez es más constante la racionalización del agua en la Ciudad de México, por ejemplo. O vemos que la única alternativa que emprenden los gobiernos para atender este problema es la construcción de presas que poco van a servir, en un mediano o largo plazo, si no se cuida el uso de este recurso.
Dicen que “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” no dejemos que este refrán sea utilizado para referirnos a nuestra situación de disponibilidad de agua, no nos demos el lujo de perder un recurso que es esencial para vivir. Realizar gestiones eficaces de los recursos hídricos significa lograr que las predicciones negativas cambien; significa voltear a ver alternativas que incluyan tecnología para la reutilización del agua, la recuperación ecológica de las cuencas que hemos convertido en basurero de nuestras ciudades, alternativas sustentables y sostenibles en el tiempo, pero sobre todo debemos ser conscientes de nuestro consumo, cambiar nuestras prácticas a nivel personal y colectivo.
Dejar que un problema tan grave como es el abastecimiento del agua siga su curso y las predicciones que hasta hoy se tienen a nivel global es irresponsable. Debemos mirar a nuestras próximas generaciones y la crisis que les vamos a heredar; es tiempo de enseñarlos, pero también de enseñarnos a nosotros mismos, que vamos contra el tiempo y que hay que cuidar cada gota de agua. No dejemos que este problema nos alcance y que afecte nuestra calidad de vida, salud y seguridad alimentaria. Es ahora cuando debemos cuidar el agua de todos.