La gran farsa
La elección de los jueces por el voto popular es probablemente el mayor error, por decirlo suavemente, que un gobierno ha cometido desde la promulgación de la Constitución de 1824. Ningún presidente se había atrevido a desmantelar al poder judicial como lo están haciendo López Obrador y su corcholata Claudia Sheinbaum.
Su argumento es que en una verdadera democracia el pueblo elige a los tres poderes de la Unión. Para ello citan el artículo 39 constitucional que señala que todo poder público dimana del pueblo.
Emilio Rabasa en su obra La Constitución y la Dictadura publicada en 1912, opinó respecto a la elección indirecta de los ministros de la Suprema Corte de Justicia prevista en la Constitución de 1857. Rescatamos algunos de sus argumentos por los que se oponía a la elección popular y que bien pueden ser utilizados en la actualidad.
Se piensa que a través de elecciones populares llegarán al gobierno los mejores perfiles. Pero esa premisa no se sostiene al ver que han llegado presidentes, diputados y senadores dignos de una parodia de muy mal gusto. Por medio del voto han llegado los peores dictadores que, abusando de la confianza del pueblo, cometieron las mayores atrocidades.
Los más optimistas dicen que saldrán a votar entre el 8 y 15 por ciento de un padrón de 100 millones. Otros dicen que se espera una participación del 5%. Qué legitimidad puede tener una persona que fue electa por 5% o menos de la población y que ganó porque acarreó más personas y con acordeón en la mano ¿Eso es la democracia?
Dr. Jorge Chaires Zaragoza
Integrante del Observatorio sobre Seguridad y Justicia del CUCSH y miembro del Sistema Nacional de Investigadores
@jorgechaires
jchairesz@hotmail.com

















