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No es el tema de los aranceles, ni tampoco el que Donald Trump oficializara el que los cárteles del narcotráfico sean ya catalogados como grupos terroristas, es sin duda el tema de la migración lo que tiene al gobierno federal, los estatales y los municipales, ocupados en el gran asunto que advierte de principio un asunto de seguridad: los deportados que habrá de expulsar Estados Unidos tras la consigna del Presidente en su primer minuto de regreso a la casa blanca.
Los operativos comenzaron a solo 24 horas de que la firma del también empresario y magnate de 78 años de edad, dando amplio poder al llamado ICE para hacer operativos y detectar indocumentados para luego deportarlos en su frontera sur. Comenzaron en centros comerciales y algunas tiendas en específico, en San Antonio por ejemplo la detención de 3 personas en una tienda de productos de bajo precio fue el mensaje directo de que las redadas van en serio y que, entonces el aviso está ejecutándose conforme a la narrativa de campaña.
El apagón de la APP, CBP one ha generado que miles estén en la frontera norte del país con pocas esperanzas de solicitar una visa humanitaria, y su futuro es incierto, ya sin dinero y tampoco con las fuerzas para regresar a sus países de origen, lo cual complica mucho para los gobiernos estatales soportar esa carga demográfica que crece día a día, y que advierte también a los polleros de una oportunidad de cobrar por los servicios de cruce a la unión americana.
El gobierno federal, si bien es cierto tiene un planteamiento mde estar preparado para la ola de deportaciones, no ha informado de una alerta para cerrar o disminuir el paso de personas en su frontera sur, lo cual también se convierte en un tema de seguridad en caminos y carreteras que son usados por la delincuencia organizada para secuestrar, extorsionar o explotar sexualmente a quienes, aún sabiendo las condiciones y normativas de Estados Unidos, quieren cruzar.
Según datos obtenidos por testimonios de migrantes en tránsito, la búsqueda de llegar al sueño americano advierte pagos que van desde los 10 mil a los 60 mil dólares, dependiendo el trayecto desde el origen y sin garantizar que en el camino ocurran eventos que trunquen el objetivo; quienes tratan personas en este proceso cobran y no responden si el objetivo no se cumplió.
Quedarse en México para muchos será la opción, pues huyen de sus países por inseguridad o por falta de oportunidades que seguramente buscarían aquí, sin embargo esa sobrepoblación no está considerada en los presupuestos locales, ni tampoco podrán resolverse problemas de atención médica, techo y sustento por mucho tiempo.
El Gobierno Federal asistirá con una tarjeta que tenga 2 mil pesos para una especia de Viáticos que incentive su regreso a casa, pero las reglas de operación de este mecanismo aún tiene dudas de transparencia y puede ser usada con otros fines, comenzando por la transparencia de los recursos que realmente se entregarán con el que también pueda justificarse a migrantes “fantasma”.