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“De la moda lo que a tu conciencia acomoda”. / Foto: Jessica Báez / El Occidental
Ahora con el nuevo film de The devil wears Prada 2, nos gustaría platicar un poco sobre la moda, la cual más que ser vista como algo banal, es un elemento muy importante para la vida de todas las personas en su día a día. En este artículo expondremos a grandes rasgos un poco sobre la importancia de la moda, cómo ha afectado nuestro mundo ahora globalizado, y cómo la contaminación ambiental ha llegado a inmiscuirse también en esta área permeando dichas problemáticas al ámbito artístico de la costura.
La moda es un fenómeno sociocultural que se refiere a diferentes costumbres, pero que principalmente se ocupa en la manera de vestir. Define la estética de un cierto tiempo o lugar y funciona por ciclos. Expresa identidad y pertenencia evolucionando constantemente. La moda a lo largo de toda la historia es un lenguaje que ha servido como herramienta tanto para comunicar desde algo artístico, como acto político, la industria, y también como medio de protesta, la cual ha sido y continua siendo utilizada por feministas o artistas. La moda es algo visto más que como algo banal, como un medio de expresión y elemento necesario en la vida de las personas.
Desde su inicio, el hombre ha tenido la necesidad de protegerse contra los elementos: frío, sol, aire, lluvia, etc. Sin embargo, esta necesidad física, ha buscado distinguirse entre los demás como un medio del liderazgo. Por poner un ejemplo, el caso de los reyes que tenían el uso exclusivo del tinte púrpura y el uso de coronas; o por el contrario, la necesidad de identificarse con sus pares, como es el caso de las prendas utilizadas como uniformes militares o la ropa que identifica a las personas de un oficio en particular. Asimismo, surgió el uso de la mezclilla entre las clases obreras de la revolución industrial.
A partir del siglo XVIII y XIX, la moda empieza a reconocer el talento de algunos creadores de moda para la nobleza y la alta burguesía. En el siglo XIX surge el primer diseñador de moda famoso: Charle Frederick Worth, quien fue un sastre inglés que se instaló en París. Su particularidad era que su ropa llevaba una etiqueta con su nombre; elemento que consideraron de importancia los diseñadores de los diferentes ateliers o talleres y copiando ese gesto, lo incluyeron sus marcas y estilos individuales para distinguirse del resto de los sastres.
En el siglo XX surgen grandes nombres como Paul Poiret, Elsa Schiaparelli, Coco Chanel, Christian Dior, YSL, Halston, entre otros. Estos diseñadores fueron revolucionando la manera de vestir de las personas a través de publicidad en medios de comunicación, periódicos y revistas (principalmente de moda como Vogue), no solo de las más pudientes, sino también, de las personas con menos recursos, pero con cierto poder adquisitivo. En este proceso fueron importantes las figuras de las películas de Hollywood, sobre todo durante y después de la Segunda Guerra Mundial.
A través del tiempo han surgido diseñadores que han revolucionado la manera de vestir de las personas. / Foto: Jessica Báez / El Occidental
La moda no es considerada solamente como una expresión pretensiosa y banal, es el reflejo del momento económico, social y político en que surge. Es por lo que, durante los 1960s y 1970s, hubo un fuerte reflejo de rebeldía en la moda, surgiendo la moda de las minifaldas, los bikinis y hasta las manifestaciones hippies donde se lanzaban los brassieres al aire. Todo lo anterior, reflejo de una población joven harta de las guerras como las de Vietnam y Corea, que despreciaban los convencionalismos y buscaban la libertad en todos sentidos.
Probablemente el auge de la moda del siglo XX se dio en los años 1980s y 1990s con diseñadores como Karl Lagerfeld, Gianni Versace, Valentino, Ralph Lauren y muchos más. Esto, aunado al fenómeno de las super modelos: Christy Brinkley, Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford y Linda Evangelista. Podemos decir que fueron grandes “influencers” de su tiempo y promotoras de las distintas marcas de moda, que aunque conservaban una línea de alta costura para clientes exclusivos, ya incursionaban fuertemente en el Pret-á-porter.
El Pret-á-porter o Ready to wear, son colecciones basadas en los lineamientos de las grandes novedades de las líneas exclusivas de alta costura, pero dejando atrás la ropa hecha a la medida, para dar paso a la ropa creada por tallas, con materiales y detalles más económicos y producida en serie, haciéndolas mucho más accesibles para el público consumidor.
En el siglo XXI, la moda ha vuelto a evolucionar hacia vertientes más sencillas y democráticas, con marcas de ropa basadas en el concepto Pret-á-porter, pero con producciones masivas, con materiales sintéticos en su mayoría y esto nos ha permitido como consumidores una gran variedad de moda accesible, sin embargo, desechable. Al tratarse de piezas económicas y debido a la influencia de los medios de comunicación masivos resultado de la globalización, la necesidad de las personas por consumir más moda rápida y cambiante ha provocado grandes problemas sobre todo al medio ambiente.
La sobreproducción de ropa con poco tiempo de vida provoca exorbitantes cantidades de basura textil, contaminación incontrolable de los recursos hídricos de todo el planeta, a través de los deshechos de tintes y componentes como microfibras no degradables. Tenemos actualmente una crisis de contaminación debida a la industria de la fast fashion que no nos permite reciclar lo suficiente y tiene a países en desarrollo, invadidos de basura textil a pesar de los esfuerzos de creadores de moda, sobre todo locales, que se dan a la tarea de reutilizar estos materiales en nuevos productos. Incluso en algunos países de África, se recicla la ropa usada dándoles tratamientos especiales para reutilizar las telas llegando a crear nuevas prendas con diseños muy exclusivos, creativos y vistosos de la cultura africana.
Es absolutamente fundamental que los consumidores nos responsabilicemos para poder ayudar a combatir esta problemática, a través de un consumo más inteligente de prendas de mejor calidad y mayor duración. El reciclaje o uso de prendas vintage, así como el apoyo a diseñadores e industrias conscientes que buscan constantemente soluciones donde se reúsen materiales de prendas usadas para la creación de nuevas piezas, podría ayudar un poco a controlar el problema. El cuidado del uso de materiales que generen una menor huella de carbono podría ser también una solución para cuidar más nuestro planeta. Es tarea de todos concientizarnos más sobre el tema de cómo el consumismo nos está llevando a desechar más y contaminar en gran medida causando un gran problema del cambio climático que hoy en día afecta al planeta contribuyendo a las emisiones globales de gases de efecto invernadero.