Médula | La carambola de Abelina
Quienes así lo han expresado no saben ni lo que dicen.
Ahora resulta que lo antidemocrático no es intentar acaparar espacios participando en dos procesos de diferentes partidos políticos a la vez, ¡si no denunciar esa irregularidad ante la autoridad correspondiente!
Denunciar las violaciones a las reglas del juego, es un derecho y una obligación de cada jugador. Ejerce un derecho, no es para nada antidemocrático.
Tampoco se hace por miedo. Esa es una salida simplona y sobrada de arrogancia para intentar evadir omisiones que tal vez pudieron evitarse no siendo descuidados ni omisos en su paso del proceso de Morena al de otros partidos.
Uno es el territorio, otro es la campaña aire (propaganda, publicidad, discurso), y otro, el más extenso en tiempo, es el jurídico. Este se abre desde antes que las campañas y acaba después incluso que la elección misma.
En este frente los equipos jurídicos se la viven recabando pruebas de todo tipo, para impugnar todo lo impugnable conforme a la Ley. Es de los pocos actos políticos que encajan en el deber ser, y el ser.
A menos, claro, de que por no hallarse falta alguna en el contrincante, o por inexperiencia, los candidatos y sus equipos decidan no hacer uso de ese recurso que es además un derecho, y una obligación, como ya lo dijimos.
Lo realmente antidemocrático es decirle a la gente que el ejercicio de un derecho a impugnar a un posible infractor de la Ley electoral, es antidemocrático y miedoso. Cuando es un acto que demuestra todo lo contrario.
Sobre todo cuando todas las encuestas, hasta en las que ambos ex candidatos se decían en empate técnico estaba claro que Abelina López no tenía nada que temer.
Habrá que esperar el fallo de la Sala Superior, a la cual ambos seguramente recurrirán, para ver si recuperan sus candidaturas o se ratifica en esa última instancia la revocación.
Así que no hay que llamar a lo malo bueno, ni a lo bueno malo. Los jugadores deben reconocer cuando les ganaron una partida. Las cosas como son.















