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Hablar de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos es hablar de una historia que se ha tejido al ritmo de las transformaciones sociales de Morelos. No es únicamente una institución de educación superior, es algo más, se trata de un espacio simbólico donde convergen aspiraciones individuales y proyectos colectivos; una casa abierta al pensamiento crítico cuyo lema “Por una humanidad culta” no es consigna ornamental, sino declaración ética.
Desde su fundación como Instituto de Educación Superior y su posterior consolidación como universidad autónoma en 1967, la UAEM ha transitado por etapas de expansión académica, fortalecimiento institucional y sobre todo compromiso social. Su campus principal, ubicado en Chamilpa, al norte de Cuernavaca, se convirtió con el paso del tiempo en el corazón intelectual del Estado de Morelos: un territorio donde confluyen ciencias, humanidades, artes y tecnologías; sin embargo, la universidad no se quedó en la capital; extendió su presencia a distintas regiones, hasta configurar hoy una red de 39 unidades académicas de nivel superior distribuidas estratégicamente en el territorio morelense.
Esa descentralización responde a una convicción: la educación superior debe ser un instrumento de movilidad social. Para miles de jóvenes, ingresar a la UAEM representa la posibilidad concreta de transformar su horizonte de vida. Hay que tener presente que en las entidades federativas que componen nuestra federación, que está marcada por desigualdades estructurales, la universidad pública opera como puente entre contextos adversos y trayectorias profesionales sólidas. Cada generación que egresa confirma que la educación no solo otorga títulos sino dignidad, pensamiento crítico y herramientas para incidir en la realidad.
En términos de oferta académica, la UAEM ha consolidado un portafolio robusto que incluye más de 90 programas educativos entre licenciaturas, ingenierías y posgrados, varios de ellos inscritos en el Sistema Nacional de Posgrados y reconocidos por su calidad. La matrícula supera los 40 mil estudiantes, lo que la posiciona como la institución de educación superior más relevante del Estadode Morelos, no por nada es la Máxima Casa de Estudios de nuestro Estado. Sus áreas abarcan desde Medicina, Derecho e Ingeniería, hasta Ciencias Agropecuarias, Psicología, Artes y Humanidades, configurando una propuesta integral que responde tanto a las demandas del mercado laboral como a las necesidades culturales y sociales de la región, es decir, tiene un currículo sustentado en una episteme que atiende las distintas realidades que configuran la heterogeneidad morelense.
Y bajo esta lógica, el reconocimiento a ese esfuerzo no es retórico. La UAEM fue ubicada recientemente dentro del “top ten” de universidades públicas estatales del país, un indicador que sintetiza procesos de evaluación, acreditación y desempeño académico. No se trata únicamente de competir en rankings, sino de consolidar estándares de calidad que impacten directamente en la formación de los estudiantes y en la producción científica. La excelencia académica, en este sentido, no es un eslogan, es una práctica institucional sostenida.
En esa sinergia de crecimiento responsable, la universidad anunció la apertura de siete nuevas carreras (Medicina Veterinaria y Zootecnia; Fisioterapia y Rehabilitación; Ingeniería en Ciencias de Datos y Ciberseguridad; Visión Artificial y Robótica; Cinematografía y Producción Audiovisual; Ciencia Política e Innovación Social; y Lengua, Literatura y Creación Editorial), ampliando su cobertura y respondiendo a campos emergentes del conocimiento. Estas nuevas opciones formativas buscan articular pertinencia social e innovación disciplinaria, ofreciendo a los jóvenes morelenses alternativas acordes con los desafíos contemporáneos. La ampliación de la oferta no solo incrementa oportunidades de acceso; reafirma el compromiso de la UAEM con la actualización permanente de sus planes de estudio y con la formación de perfiles profesionales estratégicos para el desarrollo regional.
Ahora bien, la relevancia de la UAEM trasciende las fronteras estatales, ya que estudiantes de entidades vecinas encuentran en Morelos una opción académica sólida y accesible. Por lo tanto, la institución se ha convertido en referente regional, tanto por su infraestructura como por la calidad de su planta docente. Además, ha fortalecido vínculos internacionales mediante convenios de colaboración con universidades de América Latina y Europa, entre ellas instituciones de Colombia, Argentina o España, lo que permite movilidad académica, intercambio de investigación y construcción de redes de conocimiento. De tal forma que, bajo la globalización en la que estamos inmersos, la internacionalización es una estrategia para insertar a la comunidad universitaria en dinámicas globales sin perder identidad local.
En el plano humanista, la UAEM ha mantenido una vocación cultural que la distingue. Su lema, “Por una humanidad culta”, sintetiza una visión donde la ciencia dialoga con la ética y la técnica se equilibra con la sensibilidad social. La universidad promueve actividades artísticas, foros de debate, publicaciones académicas y programas de extensión que vinculan el saber universitario con la sociedad. No se concibe a sí misma como enclave aislado, sino como actor comprometido con la realidad morelense.
Ser instrumento de transformación implica asumir tensiones y la UAEM ha mostrado resiliencia institucional, apostando por la planeación estratégica, la rendición de cuentas y el fortalecimiento de su gobernanza. Cada informe rectoral no solo presenta cifras; traza una ruta de consolidación académica y administrativa que busca garantizar sostenibilidad en el largo plazo.
Hoy, cuando miles de jóvenes recorren el campus Chamilpa o las unidades académicas regionales, la universidad reafirma su papel como espacio de encuentro intergeneracional. Allí se forman médicos que atenderán comunidades marginadas, ingenieros que diseñarán infraestructura estratégica, abogados que buscarán la justicia, politólogos que diseñarán las políticas públicas necesarias, docentes que sembrarán pensamiento crítico en las aulas, e investigadores que producirán conocimiento pertinente para el Estado de Morelos y el país, y ahora, con las siete nuevas carreras la universidad reafirma su compromiso y responde a demandas en pro de una sociedad más vanguardista.
La UAEM no es únicamente un edificio ni un conjunto de estadísticas. Es una comunidad viva que se renueva con cada ciclo escolar, pero también es memoria histórica y proyecto futuro. Podemos decir que es la convicción de que la educación pública es motor de justicia social. Por ello, es una universidad a la vanguardia.