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De nueva cuenta resurge el cuestionamiento de cuándo se habrá de adherir Durango al esquema de salud implementado por los gobiernos de la Cuarta Transformación, denominado IMSS-Bienestar; pero ello no ha ocurrido debido a que el Ejecutivo Estatal, Esteban Villegas, ha puesto sobre la mesa una serie de condiciones para que la entidad pueda integrarse al mismo, y es que no se trata de que se tenga que firmar por el simple hecho de hacerlo, o porque la mayoría de las entidades ya forman parte de éste; claro que los gobernadores emanados de Morena casi tiene que rubricar por obligación, pues esa fue la orden que en su momento se envió desde Palacio Nacional, en la pasada administración federal, sin ningún cuestionamiento ni mucho menos condición, a pesar de que hoy comprueben que no fue la “gran” solución a la falta de atención médica en el país.
Gobernadores morenistas como Rubén Rocha Moya, de Sinaloa, y el de Tamaulipas, Américo Villarreal, han hecho referencia de que a pesar de que forman parte del IMSS-Bienestar, no se ha garantizado la totalidad de cobertura en cuanto al medicamento, y han mencionado la importancia de que este cambio de esquema se haga de manera paulatina, pues ha sido “muy lento” el proceso, algo que termina perjudicando la atención, la falta de personal y el requerimiento de mejorar la infraestructura. Precisamente me parece que a eso se refiere Villegas Villarreal, pues sabe que “por arte de magia” los problemas en materia de salud no se van a resolver con solo plasmar su firma, pues conoce las necesidades de raíz en cuanto a la atención médica, por eso ha puesto algunas condiciones a fin de que le garanticen algunas necesidades que existen en la entidad.
Esteban Villegas ha referido también que se deberán garantizar más plazas para el sector médico duranguense, pues si bien existe un déficit de personal en algunas regiones del estado, es importante que la Federación pueda asumir la responsabilidad administrativa que ello implica, y que sea el Gobierno Federal quien garantice estos espacios laborales, pues los gobiernos estatales no cuentan con recurso para poder abrir estos espacios. Pero además, al firmar creo que se trata de generarle oportunidades a los egresados de las escuelas de medicina, siempre y cuando se garanticen condiciones de seguridad, que estarán en un lugar donde contarán con todas las “herramientas” mínimas necesarias para el desempeño de su función, y todo ello, depende de que la administración federal les dé estas garantías.
La propuesta del gobernador Esteban Villegas, de que el proceso de cambio se haga de forma paulatina, tiene un sustento importante, porque aquí se ve involucrado lo que el estado dejaría de aportar al sistema de salud, y hacerlo poco a poco garantizaría que en ningún momento deje de haber flujo económico para el sector salud, porque podría pasar lo mismo que en el Estado de México, que al cambiar de “tajo” al IMSS-Bienestar, se dejó de aportar alrededor de ocho mil millones de pesos, lo que terminó por desestabilizar al personal, la cobertura de medicamento y desde luego la atención a la infraestructura. El Ejecutivo de Durango con justa razón ha lanzado esta condición, pues sabe que el proceso administrativo tiene algunas etapas burocráticas, lo que ocasionará dejar vacíos en cuanto a la atención médica, y eso no se puede permitir, al contrario.
Hay quienes siguen saliendo en defensa del IMSS-Bienestar, y han asegurado que de adherirse Durango, casi casi el problema de la falta de atención médica quedará resuelto, y no. Sobre todo quienes han asegurado esto son perfiles morenistas, tan solo porque la propuesta viene de Palacio Nacional, pero creo que la decisión y propuesta de Esteban Villegas es muy acertada, pues lleva implícito el conocimiento que tiene en materia de salud; de hecho ha dicho que aún le quedan tres años para decidir si se firma o no, y esperemos que en este tiempo sí se cumpla con las peticiones del Ejecutivo Estatal, porque no es un asunto político o de partidos, se trata de garantizar la atención a miles de familias.