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A pesar de ser un día inhábil, parece que este 1 de mayo los escenarios dentro de la administración pública federal y del proceso electoral que vivimos en Durango, nos dejan temas importantes para analizar; pues hubo un anuncio importante relacionado con el respaldo a los trabajadores en nuestro país, pues el Secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, anunció ayer que por instrucciones de la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, se comenzará, de forma paulatina, con la reducción de la jornada laboral a 40 horas por semana, asegurando que es una de las principales demandas de la clase trabajadora en México, por lo que desde esta fecha y hasta llegar al 2030 en nuestro país podrá aplicarse esta medida.
Claro es uno de los grandes pendientes que hay para los trabajadores de nuestro país, y seguramente es también un argumento electoral muy “redituable” hablar de que se le hará “justicia” al trabajador, y a lo largo de la semana en lugar de laborar 48 horas, serán 40. Todo esto aunado a los incrementos al salario mínimo que se vienen dando desde la administración de Andrés Manuel López Obrador, por lo que estos dos rubros serán un verdadero impacto para las familias, donde se supone que el objetivo es que más allá de solo pensar en el trabajo, los ciudadanos podamos dedicarle más tiempos a nuestros hijos.
Todo suena muy bien, el problema es que ha sido muy tradicional recientemente en nuestro país que no existe una planeación previo a llevar a cabo un anuncio importante, y lo digo porque según el funcionario federal encargado de las políticas laborales en México, entre junio y julio apenas se estarán llevando a cabo foros de consulta con especialistas, con trabajadores y patrones respecto a la viabilidad de dicha propuesta emanada de Palacio Nacional, es decir, ya “echaron las campanas al vuelo” cuando no ha existido una sola mesa de trabajo que por lo menos comience a sentar las bases de cómo sería, aunado a que la propuesta que existe en el Legislativo para tal modificación sigue en la “congeladora”, por lo que no se ha detallado si será mediante la modificación a nuestras normas o bajo otros esquemas.
Ahora, me parece que tampoco se puede dar un anuncio de esa magnitud cuando las particularidades de una política pública así tiene casos distintos, pues si bien hay empresas que son jornadas completas y aplica bien la medida, en otros casos no sería posible, en el caso de restaurantes por ejemplo, se tendría qué definir un criterio especial en caso de que se tenga que contratar más personal a fin de que se cubran los vacíos laborales porque un comercio de alimentos tiene un horario y no podría quedarse sin personal para atender, o bien hacer una distribución con el mismo personal para que se acomoden los horarios; también será interesante saber qué opinan los empresarios, pues sin duda existirá el riesgo de que la productividad baje en la misma proporción que los horarios, y si todo eso impactaría también en los salarios, porque alguien que sí quiera mantener sus 48 horas a la semana, no se sabe si se le tendrá que pagar horas extras o si el patrón pueda. En pocas palabras primero se tiene que “preparar” la sopa, y luego ya comérsela, y no al revés.
Al inicio de este espacio hablamos también de que este 1 de mayo dejó saldos interesantes en materia electoral, con el desfile al que finalmente acudieron algunos sectores y sindicatos, entre ellos el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quienes en el caso de la Sección 12, el líder, Alfonso Herrera, había pedido que no hubiera presencia de partidos políticos y ya durante el desarrollo de la marcha, hasta la mano le levantó a José Ramón Enríquez. Si bien es una tradición que en tiempos de campaña, no creo necesario que partidos y candidatos acudan a esta forma de expresarse de los trabajadores, se pierde el verdadero sentido de las necesidades del trabajador, se politiza algo que no tendría por qué hacerse.