Análisismartes, 17 de marzo de 2026
La Guerra en Irán
ÚLTIMAS COLUMNAS
Más Noticias
COLUMNAS
CARTONES
LOÚLTIMO
Newsletter
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar a gran escala contra Irán después de semanas de tensión creada por la llegada de buques de guerra estadounidenses a Medio Oriente en el marco de las negociaciones nucleares. El Presidente Donald Trump y otros altos funcionarios, como el Secretario de Estado Marco Rubio, insisten en el propósito preventivo que tiene esta operación respecto al peligro inminente que representa la capacidad armamentística iraní, así como por la amenaza que sugiere para la seguridad nacional de su aliado en la región. Los ataques ejecutados ese sábado en 24 provincias no sólo resultaron en el asesinato del ayatolá Ali Khamenei – quien ya fue sustituido por su hijo Mojtabá Khamenei – junto con otras autoridades, sino en 201 personas más, entre ellas 165 niñas de una escuela primaria en la ciudad de Minab. La narrativa puede ir desde una supuesta negativa que había por parte de Teherán para llegar a un acuerdo nuclear a una liberación del pueblo iraní, ambas obligando esta intervención. Cual sea que los medios promocionan, el objetivo último es asegurar su posición en el nuevo internacionalismo. El cual, en el corto plazo, requiere la contención de los otros polos, en este caso, China. Una vez más el ejercicio de la Realpolitik.
Primeramente, es fundamental entender la geoestrategia de Irán para las potencias del mundo. De acuerdo con la Administración de Información de Energía, el país cuenta con la tercera reserva de petróleo más grande del mundo con 208 mil millones de barriles, también posee depósitos de gas natural con 1,200 billones de pies cúbicos. Actualmente, produce 3.5 MMbd y 856 MMm3gd de dichos hidrocarburos. China resulta ser su mayor mercado de exportación de crudo recibiendo el 90% del mismo. Es bien sabido que Beijing es el mayor importador de combustibles fósiles para el funcionamiento de sus industrias, mismas que cada vez se vuelven más fuertes reemplazando los productos y servicios de Occidente. Ante el ascenso chino, la comercialización de energéticos en un sistema financiero desdolarizar, el debilitamiento de las industrias estadounidenses y, con ello, el declive de la economía resulta un problema de interés nacional para Washington. En el marco de la formación de un orden mundial multipolar, contar con estos recursos energéticos es fundamental para la Casa Blanca con el fin de asegurar su poder en la región frente a los otros polos.
Como consecuencia, Irán no sólo ha comenzado una operación de represalia en materia militar, sino financiera global. La respuesta iraní a la campaña ha expuesto la vulnerabilidad de la estructura americana en Medio Oriente. Teherán, además de emplear una estrategia de guerra de atrición – donde comenzó con el bombardeo de las bases militares en la región – ha expuesto su peso geoestratégico en el funcionamiento de la economía. Primero, el cierre del estrecho de Ormuz: vía marítima por la que transitan 20.3 MMbd y 290 MMpcd, de los cuales el 80% llegan a Asia, pero que se han frenado debido a los ataques a los buques y las cancelaciones de cobertura de riesgo por parte de las empresas aseguradoras. Aliados asiáticos de Estados Unidos – como Japón y Corea del Sur – ya han anunciado la liberación de sus reservas para contener el impacto económico. Estos cuentan con 254 y 208 días de consumo doméstico, en el orden dado. Segundo, el bombardeo de la infraestructura energética, como refinerías o terminales, de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) – Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Omán, entre otros – cuyas economías están petro dolarizadas. Dado que éstos poseen 1.1 billones de dólares en activos financieros en conjunto, si no tienen petróleo para vender, no pueden usar esas ganancias en el mercado de valores estadounidense representando pérdidas significativas para el mismo. Tercero, el ataque a plantas desalinizadoras del CCG de las que Abu Dabi, la Ciudad de Kuwait, Mascate y Riad dependen en 42%, 90%, 86% y 70%, respectivamente, para el suministro de agua potable. Esto se agrava considerando que estos mismos componen el 60% de la capacidad mundial de desalinización de agua.
Además, en el caso particular de Estados Unidos el desembolso que representa este conflicto es excesivo. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, estima que las primeras 100 horas de enfrentamiento costaron 3.7 mil millones de dólares (mdd): (1) operaciones de artillería, buques y jets, 196 mdd; (2) municiones de ataque ofensivo, 3.1 mil mdd; (3) pérdidas de combate, 359 mdd. Igualmente, afirma que el costo diario es de más de 890 mdd. Ello evidencia la estrategia de atrición de Irán ya que, mientras que sus misiles sólo cuestan aproximadamente 50 mil dólares, cada uno de los interceptores estadounidenses para contenerlos cuestan 4 mdd. Aunque la cifra diaria puede variar, el precio a pagar es demasiado caro, sobre todo para los bolsillos de los estadounidenses. De ahí, la alta desaprobación que, de acuerdo con una encuesta de CNN, alcanza el 59%, así como la negativa de desplegar tropas en el territorio registra un 60%. Cabe mencionar que, la Guardia Revolucionaria Islámica anunció que los centros de datos Amazon, Google, Palantir y Microsoft localizados en las capitales árabes son los siguientes objetivos dados los contratos militares que tienen. Es altamente probable que todo ello impacte al partido del Presidente Donald Trump en las elecciones de medio término en noviembre de este año, así como genere un clima de desconfianza en el ambiente inversionista.
Por otro lado, las consecuencias del conflicto no han sido altamente perjudiciales para Beijing como Washington lo esperaba. Aunque el gobierno iraní ha mantenido una postura firme respecto al cierre del estrecho de Ormuz con el fin de disuadir la campaña militar israelí-estadounidense, Kpler – proveedor de datos de inteligencia – estima que, desde el inicio de la guerra, 12 MMb han transitado por ahí para dirigirse a China. Esto gracias a la relación bilateral que exenta a sus buques de ataques. Además, hasta enero del presente año, este último contaba con 1.2 mil MMb de reservas terrestres, lo que equivale a entre 3 a 4 meses de consumo doméstico. Esto sumado a su infraestructura energética, como oleoductos y gasoductos, así como de energía renovable, que disminuye su dependencia al estrecho de Ormuz y, con ello, su vulnerabilidad a la volatilidad de la guerra. Esto a diferencia de los países petro dolarizados ya mencionados, al igual que Europa. De ahí, la decisión de la Agencia Internacional de Energía de liberar 400 MMb para contener las repercusiones económicas. Ello brindaría un respiro al último bloque, sobre todo por la negativa de la Unión Europea para suspender temporalmente las sanciones a los energéticos rusos por las ganancias económicas que supondría para Rusia en su invasión a Ucrania. Hasta ahora, la economía china se ha mostrado resiliente al tumulto global y seguirá siendo así tomando en cuenta que Irán sólo permitirá el paso de buques si el petróleo se comercializa en yuanes, lo que supone un golpe sin precedentes para el dólar.
Por último, se prevé que el conflicto continúe. Si bien el 9 de marzo el Presidente Donald Trump anunció que la guerra se había completado y ganado con el fin de traer calma al mercado, la postura del gobierno de Irán es contraria. En su primera declaración pública, el ayatolá Mojtabá Khamenei prometió llevar a cabo una venganza que infle el barril de petróleo a los 200 dólares. No es probable que haya un involucramiento directo por parte de China o Rusia, pero los apoyos diplomáticos y militares indirectos continuarán. Los precios de los energéticos seguirán presentando subidas récord hasta que no se encuentren rutas comerciales alternativas al estrecho de Ormuz o las partes involucradas sostengan un diálogo, este último siendo el más improbable, por lo menos, en el corto plazo. De que este enfrentamiento se desarrolle negativamente para Estados Unidos, las consecuencias se verán reflejadas en las elecciones de medio término, así como en el ambiente inversionista. Será importante para los demás en la comunidad internacional hacer llamados en favor de la humanidad ante las agresiones a personas no combatientes, así como los efectos medioambientales irreversibles derivados de las explosiones. En la formación de un nuevo internacionalismo, desafortunadamente, este tipo de guerras pueden seguir presentándose.