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El 8 de febrero se llevaron a cabo elecciones en Japón para la renovación de la Cámara Baja luego de la decisión de la Primera Ministra Sanae Takaichi de disolverla con el fin de tener un mayor margen para llevar a cabo su plan de nación. De acuerdo con el Concejo Central Electoral, el oficialista conservador Partido Liberal Democrático (LDP, por sus siglas en inglés) aseguró 316 curules de un total de 465, superando ampliamente la mayoría absoluta. Además, el aliado Partido de la Innovación de Japón obtuvo 36 de ellos, confiriéndole al oficialismo dos tercios de esta parte del Parlamento, número de miembros necesarios para la aprobación de reformas constitucionales. Este evento supuso una clara victoria para la mandataria quien fue electa apenas en octubre de 2025 y busca rediseñar la agenda, tanto doméstica, como exterior adoptando un enfoque más conservador en materia fiscal, migratoria, de seguridad, entre otras. Hasta ahora, el Gabinete ha registrado un nivel de aprobación de más del 70% de acuerdo con varias encuestadoras, por lo que, será importante observar el avance del país con el nuevo Poder Legislativo a su favor.
Por un lado, desde la llegada de Sanae Takaichi como Primera Ministra, el país ha llamado la atención al exterior ante el tumulto geopolítico. Ésta ha promovido fortalecer integralmente la esfera militar con el fin de contener la amenaza que representan China y Corea del Norte a su seguridad nacional. Lo que ha causado denuncias por parte de estos dos, al igual que de Rusia, por una supuesta apología al Japón Imperial de los siglos XIX y XX. Dado que la Constitución de la postguerra estipula que los efectivos militares deben limitarse estrictamente a actividades de autodefensa, respuesta a desastres naturales y mantenimiento de la paz, la mandataria ha puesto sobre la mesa algunos proyectos legislativos que espera que su coalición apruebe. Algunos de ellos son: (1) Reconocer al ejército como Fuerzas Armadas para realizar operaciones ofensivas en caso de ser necesario, esto ante la tensión que rodea a Taiwán; (2) levantar la suspensión de exportación de armas; (3) aumentar el gasto en defensa al 2% del PIB; (4) y crear un aparato de inteligencia que trabaje en conjunto con Australia y Gran Bretaña para encontrar un lugar en la alianza AUKUS. Así, este nuevo posicionamiento de Tokio ha encendido las alarmas para algunos en la arena global.
Por otro lado, resulta imprescindible recalcar que, respecto a la economía, su conservadurismo no se traduce a una corporativismo del todo. Aunque, últimamente, en el mundo se ha vuelto popular la derecha anarcocapitalista, el enfoque de la Primera Ministra Sanae Takaichi se separa un poco de esta propuesta política-económica. Desde el inicio de su campaña, la mandataria se ha mantenido firme en que el Estado participe en el mercado con el fin de tener una esfera social sólida. Ésta ha propuesto fortalecer el sistema de bienestar a través de: (1) remover el impuesto de consumo de alimentos para aliviar la presión a los hogares; (2) hacer deductibles de impuestos una parte del salario de las personas niñeras; (3) exenciones fiscales a empresas que brinden servicios de cuidado infantil; (4) apoyos para las trabajadoras del hogar; (5) y mejorar servicios de cuidado de personas mayores. Ello explica la popularidad que ha ganado el Gabinete actual, así como la victoria legislativa del partido oficialista. Aunque, si busca ayudar a su población socioeconómicamente, debería de reevaluar la estricta visión que tiene respecto a la migración pues, dado que busca reducir la participación de trabajadores foráneos, los japoneses de mayor edad podrían verse afectadas ya que el gobierno busca aumentar la productividad.
Aunado a ello, se han generado dudas en el clima inversor dado que Japón tiene una deuda de más del 200% de su PIB, por lo que, menos impuestos y más gasto público significa que se necesita más dinero. Si bien el Banco Central (BOJ, por sus siglas en inglés) ha considerado adoptar una política más estricta para reducir la inflación, todavía hay dudas de dónde saldrán los recursos para financiar los proyectos de bienestar. Cabe mencionar que, tras las elecciones, el Nikkei 225 – índice bursátil más popular en el país – subió un 4% gracias a la percepción de estabilidad política en el país, pero es altamente probable que los inversores se mantengan cautelosos ante la debilidad que rodea al yen, pues al Estado anunciar que se emitirá todavía más deuda pública, no se genera un ambiente de confianza. Por ello, es posible que no se vea un repunte acelerado en el mercado ya que será importante ver la comunicación entre el Gabinete y el BOJ. Si este último decide subir las tasas de interés, las cuales son conocidas por ser sumamente bajas – 0.75% actualmente y, aun así, la más alta en 30 años – se podría producir una repatriación de capitales ante un mayor retorno en activos japoneses. Además, con el paquete de estímulos de 118 mil millones de dólares aprobado por el Parlamento hace unos meses, el gobierno espera que aumente la expectativa inversionista en su país y, entonces, haya un crecimiento económico.
Ahora bien, respecto a la agenda valórica a nivel doméstico, las posturas de la Primera Ministra Sanae Takaichi son rígidas. Ella fue protegida del entonces Primer Ministro Shinzo Abe e impulsada por Taro Aso en su campaña, ambos conservadores de línea dura. Pese a ser la primera mujer mandataria, ésta ha contribuido al mantenimiento de un sistema patriarcal tradicional pues durante su carrera se ha opuesto a propuestas como: (1) dejar que las mujeres casadas conserven su apellido; (2) el matrimonio homosexual; (3) permitir que las mujeres participen en la sucesión imperial, entre otros. De ahí que muchas personas, sobre todo jóvenes, no la vean como una figura de cambio o como alguien que los represente. Incluso, de acuerdo con el índice de brecha de genero del Foro Económico Mundial, Japón sigue siendo de los países con menor representación femenina en la política ocupando el puesto 118 de 148. Dado que el LDP ocupa la mayoría en la Cámara Baja, es altamente probable que la esfera social siga siendo sujeta a una legislación reaccionaria.
Mientras tanto, en el marco de la formación de un nuevo internacionalismo, habrá que observar qué logros tiene el gobierno de Sanae Takaichi que impulsen a Japón a tomar un papel seguro en el exterior. Con la Cámara más importante del Poder Legislativo a su favor, esta no debería tener problemas para implementar su plan de nación, pero, en materia económica, se deberá de observar la coordinación entre el Gabinete y el BOJ.