“Pero un beso de amor, no se le da a cualquiera”
El pudoroso Ayuntamiento de Guanajuato decretó una multa de 1,500 morlacos a toda pareja que fuese sorprendida en el Callejón del Beso desahogando sus apetencias cariñosas.
Un mandato, sin embargo, es que en aquellos amorosos encuentros intervienen exclusivamente los labios. Está prohibido el uso de brazos y piernas. Se sabe en consecuencia que cero tocamientos, nada de movimientos “accidentales” de las extremidades.
Pero “tan bien que íbamos”, como dijera un conocido personaje de la localidad.
Resulta que el pudoroso Ayuntamiento de Guanajuato decretó una multa de mil quinientos morlacos a toda pareja que fuese sorprendida en el paradisiaco lugar desahogando sus apetencias cariñosas; esto es, un beso le cuesta esa cantidad.
Qué decir de Consuelito Velázquez con “Bésame mucho”. El mundo se le vino encima al Ayuntamiento y su leyezuela por ignominiosa, inusitada, absurda, tiránica y espeluznante, será considerada por los siglos de los siglos como “El beso de Judas”.
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