Por sus frases los conoceréis
En cualquier conversación que tengamos oportunidad de captar, según las palabras que usen los interlocutores, así como la forma en que se expresan, revelan por lo regular su calidad de personas y hasta se puede adivinar sus rasgos de personalidad.
Elías Calles, quien sentía que la importancia de sostener la imagen y de conservar el poder absoluto y total, sugería: “El que quiera la silla que se forme”. Y al final de su gestión indicó: “No me voy, me llevan”.
Don Adolfo Ruiz Cortínez, quien no era muy agraciado físicamente expresó: “Soy feo, pero no me eligieron para semental, sino para presidente”.
Frase que ha dejado en incógnita a los mexicanos, la pronunciada por Diaz Ordaz, cuando sostuvo: “Estoy orgulloso del año 1968, porque me permitió salvar al país”.
Quién no recordará, aquel: “Ni nos beneficia, ni nos perjudica, sino todo lo contrario” expresado por el presidente Luis Echeverría, al referirse a nuestra cercanía con los Estados Unidos y las relaciones entre ambos.
Cuando una humilde mujer indígena pretendió venderle a Ernesto Zedillo una servilleta con un bordado de la Virgen de Guadalupe, el presidente le manifestó: “No traigo cash”.
Felipe Calderón, ante los múltiples cuestionamientos que se hicieron ante su triunfo a López Obrador, indicó burlonamente que había triunfado: “Haiga sido como haiga sido”.
Efectivamente, por las frases que han utilizado los mandatarios de nuestro país, quizás se pueda reflejar en algo la personalidad de ellos: Realistas, inteligentes, traumados, megalómanos, ególatras, cínicos, ignorantes, como usted amable lector desee calificarlos.
















