En 1810, la vida de las mujeres estaba centrada en el hogar, matrimonio y religión, y las indígenas y mestizas enfrentaban, además, desigualdad social; así era la situación cuando inició la guerra de independencia, donde participaron muchas mujeres, no solo Josefa Ortiz y Leona Vicario.
A 215 años de distancia, las mujeres aún enfrentan obstáculos para su total independencia. Hoy tienen acceso casi universal a la educación básica, media superior y superior; no hay impedimentos legales, pero en comunidades rurales e indígenas, por cultura o falta de recursos económicos, no se accede al 100 %. También se ha incrementado su participación en las licenciaturas dominadas por hombres, como son ingeniería, ciencias y tecnologías.
En lo laboral. - Aunque la tasa de empleo sigue debajo de los hombres, hoy hay más mujeres que participan en el mercado laboral, pero siguen teniendo más bajos salarios.
Derechos políticos. - Paridad de género en el Congreso de la Unión y congresos locales, más mujeres gobernadoras, mayor participación en las secretarías federales y estatales, magistradas y alcaldesas.
Autonomía personal. - Reconocimiento del libre desarrollo de la personalidad en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, avance en despenalización y legalización del aborto en 24 estados de la república y leyes contra violencia política.
Transformación cultural y social. - Mayor visibilidad de movimientos feministas y colectivos de mujeres; creciente rechazo social a prácticas machistas, como es la violencia, y debate sobre igualdad salarial.
Los retos siguen siendo la brecha salarial, violencia de género, sobrecarga de trabajo doméstico no remunerado, acceso desigual a los servicios de salud sexual y reproductiva, sobre todo a mujeres indígenas y del medio rural.