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Culturasábado, 23 de marzo de 2024

Camila y el infierno (Parte II)

Camila y el infierno (Parte II)

Alberto Serrato

–¿Te sientes mal? –El chico abrió la boca y un sonido gutural salió del fondo de su pecho, luego sonrió con algo parecido a la maldad, pero el amor de madre, solo le permitió a la mujer, ver a un hijo enfermo con un acceso de tos en puerta.

–Estoy bien mami, sólo tengo un poco de frío, abrázame. Dijo con una voz siniestra, ronca, parecida a la de un anciano.

–¿Cómo te sientes para ir a la escuela?

–¡Dale combustible a mi bebé!, – la señora Evans lo ignoró y pudo verlo en el retrovisor con las manos en la cintura, parecía más gordo y viejo. Ella lo quería a pesar de tener como esposo a un haragán profesional.

–Hola Víctor. –Dijo el hermano Bianchi con una voz ahogada y similar a la de un pontífice envejecido a punto de perderla.

–Hola, ¿cómo te encuentras hoy?, contestó el chico con una voz ronca. –El hermano Bianchi, normalmente le revolvía el cabello a Víctor en señal de aprecio, pero en esa ocasión no lo tocó. El hombre se erizó y se persignó.

–Ya, ya… no es de risa, niños. Volvamos a clase. –El maestro, vio la poca interacción de “Víctor” y cometió el error detonante.

–Víctor, es tu turno, ¿cuál es el vegetal más nutritivo que encontraste en tu tarea? –Víctor perdió la mirada en el maestro, exhaló y sin ganas contestó:

–Víctor, vamos… eso no está bien, iremos con el hermano Bianchi, debes platicar con él.

Ahora en el Pueblo Norte, hay un demonio que nació de la tierra y Víctor quizá no pueda recordarlo para contar a su madre lo sucedido la noche anterior. Los tres hermanos franciscanos son los principales sospechosos.

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