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Tendenciassábado, 21 de septiembre de 2019

 [Video] Panza llena, corazón contento

Cristy y Rafa son conocidos no sólo por brindar sabor en sus platillos, también amor y cariño a los residentes del hospital o a los maestros de la Normal

Monserrat Chávez

Más de uno sabrá de que hablo y seguro que han ido a degustar sus ricas gorditas hechas con amor casero y tras 37 años brindándole sabor y empatía a sus clientes, hoy no pueden sentirse más que felices.

Corría el año de 1982 cuando el matrimonio conformado por Ernestina y Rafael, decidieron abrir un pequeño local de comida enfrente de la clínica #1 del IMSS, era chiquito, de 2X3 metros, color amarillo y en medio del parque Guadiana con sus enormes árboles frondosos.

¿Cristy? Ernestina no sabe cómo ni porque surgió, pero le agradó el apodo y se lo apropió y sin un nombre para el negocio, también decidieron colocarle oficialmente “Gordas, Cristy y Rafa”, así nació una leyenda.

Y muchos de esos clientes se han convertido en grandes e íntimos amigos, Doña Cristy recuerda más a los familiares de pacientes, quienes entre horas interminables y con el corazón hecho pedacitos, se refugiaban en ese pequeño local y pasaban largo rato desahogándose.

Después de que el negocio creciera y Durango comenzara a evolucionar, ellos también tuvieron que renovarse y al ver que las personas visitaban seguido el negocio, decidieron incluir más platillos con variedad de guisos y así, cuidar un poco la salud de sus comensales.

“Uno tiene que adaptarse a los cambios que existen, tanto la vida social como económica, uno tiene que adaptarse y tratar de darle gusto a todos nuestros clientes que vienen, por eso hacemos variedad de gorditas, o comer un desayuno, un caldo”.

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