Análisisviernes, 2 de septiembre de 2016
Urge redimensionar a municipios: “Maloro” Acosta
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SSSSSSSS… Se escuchó duro y enérgico el llamado del alcalde Hermosillo, Manuel Ignacio “Maloro” Acosta, al señalar que los municipios han sido debilitados al reducírseles los apoyos federales de manera dramática y que el Gobierno municipal es la instancia más cercana a la sociedad, por lo que deben tener los recursos necesarios para afrontar lo inmediato. Durante el Foro de la Nueva Agenda para el Desarrollo Municipal con el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (Inafed), del cual fue anfitrión y organizador, “Maloro” Acosta ejemplificó esta situación al señalar que el municipio de Hermosillo recibió de recursos federales del Ramo 22, en el año 2015, la cantidad de 411 millones de pesos y en este 2016 hubo una considerable disminución al recibir sólo 7 millones. “Ese es el tamaño y dimensión del problema, por eso no podemos hablar de indicadores si la situación no la sienten quienes toman decisiones”. Duro y a la cabeza, apartándose del discurso, como quien dice, de su ronco pecho, o de su propia cosecha. Lo que dijo el “Maloro” es la pura verdad, llana y pelona. En México, la mayoría de las decisiones trascendentales se toman a más de 2 mil kilómetros de distancia y sin medir las consecuencias, sin tomar en cuenta el tamaño y la problemática de cada municipio y, a veces, ni siquiera de cada entidad federativa. Y ante Alejandro Nieto Enríquez, Coordinador General del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (Inaed), organismo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación encargado del fortalecimiento y desarrollo municipal, puso los puntos sobre las íes al subrayar que es necesario y urgente definir un nuevo marco de actuación para en verdad fortalecer al municipio, pero no con discursos que se queden en un buen evento, sino con acciones de una agenda de auténtico federalismo”. Hasta para llevar escuchó en este foro el enviado de la Segob, a quien no le quedó de otra que recibir de frente los reclamos de quienes, representados por Acosta Gutiérrez, necesitan que se les apoye para enfrentar los problemas de seguridad, servicios públicos, urbanización, alumbrado, baches, entre muchos otros renglones que se deben atender. El Presidente municipal de Hermosillo se peguntó en su discurso cómo es posible que de cada 100 pesos recaudados solamente de 5 a 7 pesos le toque al Gobierno municipal y cerca de 80 al Gobierno federal. En 20 años los municipios nunca habían vivido una crisis tan severa como la que estamos viviendo ahora. Esa es la realidad que estamos viviendo. Desde luego que ese discurso del “Maloro” fue apoyado por la gobernadora Pavlovich, quien manifestó tener el gran compromiso de ayudar a todos los Ayuntamientos del Estado, sin distingos de colores, y que está totalmente de acuerdo en que hay que hacer una reforma de fondo y fortalecer a todos los municipios, habida cuenta que los únicos ingresos que tienen son el impuesto predial y el traslado de dominio. Un discurso directo, con dedicatoria a muy alto nivel, que nos habla de que el “Maloro” ha tomado con responsabilidad ser presidente municipal de Hermosillo; que realmente se interesa por el bienestar de la comunidad y que por lo mismo levanta la voz, exigiendo más recursos para elevar el nivel de vida de los hermosillenses y que tiene, al mismo tiempo, la visión y el firme propósito de proyectar hacia el futuro, a la capital de Sonora. SSSSSSSS… Débil y pobre defensa pueden hacer los diputados panistas a la LXI Legislatura de Sonora de su aún jefe moral, el ex gobernador Guillermo Padrés Elías. Son contundentes los razonamientos en el sentido de que existe un daño patrimonial a la entidad que arrojan las cuentas públicas por más de 17 mil millones de pesos, mientras que la Secretaría de Hacienda ha señalado que el gobierno de Claudia Pavlovich recibió una deuda por 32 mil 538 millones de pesos. Y mire usted que los diputados se pusieron los guantes con una tigresa de los números como Flor Ayala Robles Linares, quien con todas sus letras llamó corruptos a los panistas que gobernaron Sonora del 2009 al 2015. No en balde andan amparados Carlos Villalobos Organista y Mario Cuen Aranda, secretario de Hacienda y tesorero general del Estado, respectivamente en ese período. Porque esos 17 mil millones de pesos son inconsistencias irresolubles de las cuentas públicas. observaciones de auditoría que NADIE podrá subsanar, porque simple y sencillamente es imposible hacerlo, pues pertenecen a partidas enteras de recursos que esos bandidos metieron a la licuadora y que, en muchos casos, fueron a parar a cuentas personales de miembros del gabinete de primer nivel. Así trabajaron los panistas; esa era y es su visión de la administración pública y por eso es que fue un fracaso la Transformación Educativa, el reforzamiento del Sector Salud, la generación de empleos, la reactivación del campo y el combate a la inseguridad. ¿Quién no se acuerda que se cerraron varias bases operativas de la PEI, ante la falta de recursos, cuando los dineros siempre llegaron a la administración de la entonces PGJE? O, por citar otro ejemplo, ¿quién ha olvidado que el Isssteson se paralizó por falta de medicamentos, y toda clase de equipo médico, así como la falta de personal médico y de enfermería? Flor Ayala le puso una trapeada a un fantoche llamado Luis Serrato Castell, al diputado del PAN al que se le queman las habas por dirigir ya la bancada de ese partido, quien no tuvo más remedio que salir a hacer una pobre y débil defensa de lo indefendible. Porque allí están en la opinión pública sonorense y nacional, todas esas evidencias de la corrupción de los padrecistas, acentuadas por las diligencias normales de procesos en contra de ex funcionarios estatales encabezados por Guillermo Padrés. Es grave el problema de descrédito que enfrenta el Partido Acción Nacional en todo el paí, pero en particular en Sonora, donde dejaron una estela de desvío de recursos, ejercicio abusivo de funciones y otras lindezas más, toda esa partida de pillos que andan amparados en contra de la justicia estatal y federal