Análisismartes, 27 de enero de 2026
Ágora / ¿Ley Maduro en México?
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Antes de la llegada del régimen chavista, Venezuela era considerada una de las democracias más sólidas de América Latina, con una larga tradición de alternancia pacífica en el poder y relativa estabilidad política. El país vivió décadas de bonanza económica gracias a sus vastos recursos petroleros. La llegada de Hugo Chávez y Nicolás Maduro al poder marcó el surgimiento de un nuevo modelo político totalitario y dictatorial que llevó a la quiebra esta nación hermana.
El deterioro de la democracia en Venezuela comenzó con reformas estructurales que le dieron al régimen en el poder el control de las instituciones comenzando con los poderes públicos, por ello, llama la atención la reforma electoral presentada por Morena, popularmente conocida como “Ley Maduro” ya que, tal como ocurrió en Venezuela, plantea cambios significativos al sistema electoral mexicano, entre ellos la reconfiguración del Instituto Nacional Electoral (INE), la reducción de recursos para partidos políticos y el ajuste de la representación proporcional en el Congreso. Morena argumenta que estas modificaciones buscan hacer más eficiente el sistema, reducir el gasto público y fortalecer la participación ciudadana, sin embargo, la realidad es que busca tener el control absoluto del Congreso.
Está reforma tiene similitudes preocupantes con las medidas tomadas en Venezuela, donde se debilitó la autonomía de los órganos electorales y se redujeron los contrapesos institucionales. La llamada “ley Maduro” busca abrir la puerta a la concentración de poder y la erosión de la democracia mexicana, al permitir que el partido dominante influya en la organización y supervisión de las elecciones.
En Venezuela, los cambios legales facilitaron el control político y la desaparición de la competencia real. Para México, los riesgos no son menores: debilitar la autonomía y la pluralidad de los órganos electorales y desaparecer los contrapesos de las Cámaras traerá un retroceso democrático que nos remonta a los años 70, década en la que gracias a la visión de don Jesús Reyes Heroles, México transitó de un modelo de un partido único a un país de alternancia en la que los partidos de oposición comenzaron a tener representación gracias a los diputados plurinominales.
La democracia no se construye únicamente con leyes, sino con la confianza ciudadana en sus instituciones. Si la reforma electoral avanza sin consensos amplios, podría polarizar aún más a la sociedad y generar dudas sobre la legitimidad de futuros procesos electorales.