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Estamos a unas horas de que culmine el 2026 y con ello, uno de los años más complejos para nuestro país por todo lo que se vivió estancándonos en los graves problemas de seguridad que seguimos teniendo y que, a pesar de los avances que se han señalado por parte de la administración pública, los escenarios violentos siguen apareciendo en, prácticamente, todo el territorio nacional con acontecimientos que han marcado seriamente la estrategia originalmente trazada y que han requerido mayor atención. De igual manera, como pocas veces, en el trabajo de relaciones exteriores se han expendido horas adicionales para combatir medidas duras del nuevo gobierno estadounidense que busca legitimar su estancia.
El inicio del 2025 comenzó con la presentación de un Plan que permitiera a México posicionarse como una de las economías más sólidas de la región, sin embargo, se entendió desde un inicio que el Plan sería a mediano plazo con todo lo que ello significa, no obstante, en términos macroeconómicos el país se ha mantenido con cierta solidez que se empieza a cuestionar por analistas debido a los grandes gastos que tiene el gobierno y la inexistencia de recursos que sirvan para atender todas las necesidades.
La violencia en varios rubros ha sido no disminuida pero al menos sea contenido en algunos delitos, el problema es que muchos sucesos y la percepción social destacan a esa tarea como un gran pendiente del gobierno actual que, desde luego, hay que decirlo, es el producto de varios años en que nuestro país se ha sumergido en una crisis que ha vuelto más complicado la dinámica social, económica y hasta política.
Por otro lado, las presiones del Gobierno del Presidente Donald Trump han sido escenario de constantes tensiones que se traducen en amenazas para obtener algunos dividendos en la relación con nuestro país y, al mismo tiempo, para posicionarse con el electorado estadounidense ante la falta de legitimidad de algunas decisiones que han golpeado el bolsillo de la población de ese país que tenía muchos años sin vivir una sacudida en ese aspecto.
El Gobierno de México ha ido sorteando hasta ahora las presiones de su vecino norteamericano pero ya empiezan a acortarse los tiempos en esas peticiones a veces irracionales como el suministro de agua o esta necesidad de acabar con el crimen organizado de la noche a la mañana con la amenaza de intervenir en caso de que nuestras fuerzas del orden no puedan, lo cual sería todo un hito y problema que tiene siglos sin que viva nuestro país.
El tema de la infraestructura ha sido seriamente cuestionado porque ya estamos en la etapa de evaluación de los resultados en donde casi ninguna de las obras tiene número alentadores a pesar del gran impulso que la administración le ha dado, propiciando impaciencia por parte de la gente que se ha decantado por una posición más crítica ante este tipo de cosas, aunque satisfecha en lo que respecta a los programas sociales.
Si vemos este panorama 2025 como un análisis para 2026 habremos de entender que el planeta entero se encuentra en convulsiones serias y tensiones en varias regiones, por lo que es fundamental establece run plan que blinde a nuestro país y no sólo eso, sino que también se debe pensar en la forma en que podamos aprovechar una mejor posición con todos estos cambios globales que por muchas razones impactarán en nuestra nación, para lo cual se requiere unidad, compromiso y respaldo a las decisiones institucionales pero no como un cheque en blanco sino como una participación crítica.