Análisisdomingo, 12 de octubre de 2025
Sine Qua Non
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¿Por qué...?
Estimados lectores –ya saben, sin condición alguna- un poco a “toro pasado”, pero que es a la vez, muy vigente: El dos de octubre en la memoria política, fecha concreta, año ídem; dejó una huella que parece o se quiere, no se borre. Un acontecimiento, una suma de hechos lamentables, decisiones políticas que se dice, definieron el rostro del sistema político mexicano, pero también exhibieron el sentir de un pueblo demeritado, sometido, que nunca se esperó que reaccionara.
Para quien gusta sumar hechos, señales, nos dijeron que la rebeldía fue, por decirlo, global. Desde luego, de afuera de cualquier régimen establecido en su momento. Una ola que creció de maneras distintas, pero por situaciones muy similares: La bota sobre el cuello de los gobernados.
1968 en adelante, un México que se inquieta hacia afuera de hogares, fábricas, cafés, tabernas: En la calle, un terreno otrora público, abierto para disentir. Hoy, ése espacio territorial que en gran ficción constitucional, se dice ser “público” (De todos); está en realidad en poder de los malandrines privados y del oficialismo, pues no es un secreto que hasta cobran un estúpidamente llamado “derecho de piso” y los primeros, los impuestos fiscales, mientras las autoridades (in)competentes se solazan de otros datos, y otro País de las “maravillas” (En realidad, el calificativo debe ser de las “marranillas” o, todavía mejor dicho, de las “marranadas”).
Qué si, según el destape relativo y con intención brutal de ser minimizado, no se sabía con toda proporción, el desfalco por el denominado “Huachicol fiscal”, en una situación en que el “marro” ha sido un niño de pre-primaria, aunque él sí, atrás de las rejas penales. Sale pues, la interrogante: ¿Por qué? Un asunto de muchas aristas y del que sabemos casi nada, aunque sí lo más relevante, que se trata de una rampante corrupción, en su sentido más literal de la garra de una fiera con el cebo del poder y el dinero; donde lo más grave es el solapamiento oficialista.
Todo puede suceder y/o sucede por la avaricia. Y en la 4T por más que quieren zafarse ante los ojos populares, particularmente de quienes están sometidos por la miseria económica, y de ahí la incultura cívica y otros lastres idiosincráticos que tanto perjuicio han traído al pueblo mexicano en una asociación crítica y contradictoria, pues es evidente, aunque igual en otra paradoja, no se ve el caos. Las élites desde su confort que obvio no dejaran y los conglomerados electorales (En una proporción, igual a la vista, pero que no se quiere ver: Un tercio en favor de la 4T, con aliados y sin ellos, (¡No es mayoría!) y dos tercios indolentes (¡Sí, es mayoría!) con su omisión de sufragio, creyendo que así demuestran repudio al oficialismo, ya sin importar el color político, dejan crecer lo que desdeñan y de paso “nos llevan entre las patas”).
Pero, estimados, una señora que, finalmente sabemos acá, la ciudadanía, las maromas de corrupción que dio para llegar a donde está, igual protegida por todavía presidente de facto: El máximo escaño político –igual, así visto por esa idiosincrasia política, si bien no debería ser- prefiere solapar por claro compromiso al puro estilo de la Cosa Nostra; a ese grupo de mañosos que están ahí, tan cerca y tan lejos. Y no es que crea o apoye que Mr. Trump deba intervenir y dar su manotazo. No, sino porque no lo hace la presidente. Dice que requiere “pruebas”. Ya han salido a la luz pública, incluso, se dice que hay ya carpetas en el ministerio público. No pasa de ahí. En fin. Es lo que hay.
LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Si somos sinceros, el dos de octubre, sí se olvidó: Sigue el autoritarismo, peor aún, se regresa a pasos veloces a las condiciones políticas, incluso, constitucionales de aquellos tiempos, repudiados de dientes afuera, pero ferozmente añorados por ése líder (in)moral de la 4T, que ya amenaza con “volver”, a pesar de que no se fue. El régimen actual lo solapa, y paga todavía sus excesos. Otra contradicción. ¿Por qué? Una respuesta simple es que estamos adormilados, casi igual que ese tercio de electores que se odian a sí mismos: Los abstencionistas, aliados “secretos” de la 4T y toda clase de perpetradores oficiales. Y por supuesto, aquí en Guanajuato no cantan mal las rancheras, en una alianza de conveniencia con el poder ejecutivo federal (Sí, con minúsculas), pero para los mismos fines: Un Estado “maravilloso, pujante, bonito”, pero engordando, en su proporción, los bolsillos de esas élites políticas, a costillas de los contribuyentes. Es lo que hay. Cuídense.