Los barrios siempre mantienen vivas las costumbres, y con ellas las buenas historias, en el barrio del Coecillo se mantiene viva una en especial, ¿tienes idea de cuál?, no te preocupes
EL CATRÍN
Tras pasar el tiempo en la ciudad, un día quedó perplejo al ver a una joven en los adentros de la iglesia de San Juan de Dios, “El Catrín” había quedado completamente enamorado.
A ella ya no le interesaba un futuro con él, sin embargo, no se atrevía a terminarlo, pues los padres estaban muy entusiasmados con aquel hombre solvente y educado.
Desde entonces la gente dice que a altas horas de la noche ve a un hombre vestido de traje deambulando por la plaza e iglesia de San Juan de Dios.
Concebido como una espacio donde el calor de la parrilla, la mitología y la música se mezclan para ofrecer una experiencia única para el público asistente
Nacido en Santander, dejó un legado artístico entre España, México y Estados Unidos a través de su pintura que capturaba lo esencial más allá de la apariencia
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La Iglesia Católica indica que las personas de 14 a 59 años no deben comer carne, excepto quienes están enfermas; la tradición se puede intercambiar por otras abstinencias
La necesidad de entretenimiento por parte de la sociedad de la alta alcurnia le dio a las autoridades de la Nueva España la oportunidad de crear un teatro principal
León, Gto.- Es verdad que con el paso de los años se ha ido perdiendo una que otra costumbre, y la que no podemos dejar olvidada sin duda alguna es la fecha en la que celebramos a nuestros difuntos y con ellos sus historias, donde algunas destacan y se convierten en leyendas que se van transmitiendo de generación en generación, hasta el punto de ir teniendo credibilidad con el pasar de los años.
Aunque muchos de los ciudadanos no lo saben, nuestra ciudad, así como tantas, también cuenta con grandes historias que sucedieron décadas atrás, en distintos puntos de la ciudad y que quizá tú has pasado por alguno de ellos e incluso donde se apareció el mismísimo diablo y ni siquiera lo sabías, así es, leíste bien, el “chamuco” anduvo por la ciudad en 2 ocasiones y no a comprar zapato o a probar las cebadinas , si no a cobrar una deuda pendiente con un brujo y a bailar una pieza con una bella dama en una discoteca.
La ciudad cuenta con leyendas difíciles de creer, donde algunos aseguran haber sido testigos de estos sucesos sobrenaturales, a unos les suena muy fantasioso y otros prefieren no escucharlos por miedo y cómo no tenerlo, si tal vez rumbo al trabajo o al ir a hacer unas compras a las cercanías del Cerro Gordo, pasan por ahí, ese lugar, donde se dice que hacían rituales satánicos.
Detrás de un lugar puede que haya una leyenda detrás, donde a veces la historia hace emblemático a un lugar y ni siquiera los mismos ciudadanos nos damos cuenta de eso y pasamos por ese lugar con indiferencia o nos sentamos a comernos una nieve tranquilamente en San Juan de Dios, sólo te recomiendo que si se te acerca un hombre elegante de traje y se presenta contigo como “El Catrín” amigo y en especial, amiga mía, será mejor que huyas de ahí.
Buenas historias para recordar y qué mejor que en estas fechas, donde ya se acerca el día de muertos, y te das cuenta de eso al pasar por la carretera y ver a los vendedores de calabazas de cerámica o al entrar al supermercado y olfatear el olor azucarado del pan de muerto o al subir a una mujer a tu auto y después te des cuenta que estaba muerta, ¡ah no!, esa es otra historia.
San Juan de Dios, lugar donde puedes degustar de una rica nieve de garrafa, solo o con tu pareja, un lugar romántico con una hermosa fuente en el centro, rodeada por jardines flores y bancas, donde al sentarse, respiras tranquilidad y estás en completa calma, qué más quieres, ¿ tema de conversación para tu novio o novia?, está bien, aunque tal vez se asuste o quizás no, ¿por qué habría de hacerlo?, si en un árbol de ahí, un hombre se colgó y tal vez ustedes pueden estar debajo.
Esta leyenda se hace llamar El Catrín y surge entre la tercera y cuarta década del siglo veinte en el barrio de San Juan de Dios. Gente del lugar cuenta que un joven capitalino, vestido de traje arribó a la ciudad de León, en busca de mejores oportunidades, por su forma elegante de vestir, se referían a él como “El Catrín” era un término utilizado en esa época haciendo alusión a una persona que se vestía de manera elegante.
Al poco tiempo la mujer corresponde el mismo sentimiento al hombre de traje, para así hacerse novios. La familia de la joven vio que con el hombre, su hija no tendría ningún problema económico, por su forma decente de vestir que a lo lejos sólo denotaba elegancia y rectitud, por lo que estaban de acuerdo con la relación.
La gente observaba a los enamorados pasear constantemente por el jardín de la Plaza de San Juan de Dios tomados de la mano, nada podría salir mal, hasta que por cuestión de negocios, “El Catrín” tuvo que salir de la ciudad de manera constante, estando lejos de su amada, lejos de su cariño, su amor y calor, esas cosas que le hacían sentir que ella lo amaba, que su corazón le pertenecía a él y a nadie más, por lo que la distancia le empezó a afectar, ese amor, ese calor y cariño, tal vez ya eran de alguien más y no de él, ¿por qué habría de esperar a un hombre que ponía primero sus negocios que a su amada?, los celos lo empezaban a invadir poco a poco, por lo que todos esos comportamientos empezaron a afectar la relación.
Poco a poco las peleas iban en aumento, a “el Catrín” le invadía la inseguridad, él la amaba con todas sus fuerzas, de eso estaba seguro, no cabía duda, ella no podía estar con nadie más, su corazón le pertenecía a él y sólo a él, su amor se convirtió en obsesión y comenzó a espiarla, a golpear a cuánto hombre le dirigiese la palabra a la joven e incluso el decente hombre golpeaba a la mujer con fuerza desmedida, amenazando que lastimaría a su familia y a ella si terminaba con la relación.
Tras la amenaza, la mujer decidió continuar con la relación y mientras no hablara de separaciones, el hombre parecía ser el hombre perfecto, un hombre atento, amoroso y tierno con ella, pero bastaba con que ella pusiera los ojos en otro hombre para que volviera la violencia desenfrenada y golpeara al tipo que se le cruzó en su camino.
La actitud de “El Catrín” había mejorado su actitud durante un tiempo y con ello pensó que era el momento de pedir la mano de la joven, aunque ya no tenía caso, ella no quería seguir en ese infierno. Una noche al llegar a la casa de su novia, el hombre en traje, habló con los padres para pedir la mano de su hija, y ellos a pesar de que apreciaban al joven, le dejaron la decisión a su hija, por lo que ella tomó valor y lo rechazó sin pensarlo, el hombre había quedado destrozado, era inevitable no llorar, pues la mujer que era la dueña de su corazón, ya no lo amaba por obvias razones, por lo que él lo aceptó y pidió hablar con ella una última vez antes de partir de su vida para siempre, por lo que ella aceptó, salieron al jardín de su casa y se sentaron en una banca.
A lo lejos los padres escucharon discutir a la pareja, los gritos aumentaban, escuchaban a su hija gritar y llorar, hasta que de pronto, todo cesó, a lo que a los padres desconcertó, pues pensaban que todo se había arreglado, y ella le habría dado una segunda oportunidad, salieron a ver qué había sucedido, y a lo lejos vieron a su sólo a su hija recostada en la banca, después escucharon un ruido donde alcanzaron a ver a “El Catrín” escabullirse y perderse en la oscuridad, el padre se empezaba a acercar a su hija, cuando en el suelo sobresalía un charco de sangre y un puñal sobre la banca, “El Catrín” la había asesinado.
Al día siguiente, en una tarde cualquiera en el jardín de la iglesia de San Juan de dios, ese lugar romántico con una hermosa fuente en el centro, rodeada por jardines flores y bancas, donde al sentarse, respiras tranquilidad y estás en completa calma, encontraron al hombre sin vida, colgando de un árbol.