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Análisislunes, 3 de noviembre de 2025

Servicios públicos, la deuda

En Mazatlán la política de servicios públicos ha quedado a deber. En las calles, los baches son un cáncer urbano, ni qué decir de la recolección de basura o el desastre de las aguas negras que aforan tras cada lluvia.

En la administración de Estrella Palacios estos problemas se han acentuado. Todo este rezago en los servicios atenta contra la salud pública y la imagen de este destino turístico tan golpeado en las últimas semanas por las desapariciones forzadas.

Por más que se presuman inversiones históricas privadas en el sector inmobiliario en el puerto, esto no alcanza para sostener la imagen de un puerto que se vende hacia afuera como de “clase mundial”, mientras que en lo local, todos días, se viva con estas carencias.

Cae el turismo estético

Y es que no es sólo el bajo consumo que presenta Culiacán, el bajo circulante de dinero, sino que también quienes antes gustaban de darse esos lujos de la belleza, hoy se han marchado de la ciudad para ponerse a salvo.

Desplazados: La otra guerra

Los desplazamientos forzados en el estado, aunque son una consecuencia de la guerra interna del Cártel de Sinaloa, son una guerra con sus propias bajas, e intereses económicos y territoriales.

No es un problema nuevo pero sí uno que requiere de políticas públicas más eficaces que frenen esta anomalía que viven las comunidades de la zona serrana de la entidad.

En todos los escenarios, el Estado solo aparece para medio responder y no para prevenir el flagelo del desplazamiento forzado.

Las cifras no sólo contrastan una realidad que se quiere evitar con despensas y agua embotellada, son un parámetro que trata de evadir los análisis más concienzudos de las estadísticas oficiales en cualquiera de sus niveles de gobierno.

El modus operandi es el mismo en todos los casos: “sálganse de sus casas, para la noche no los queremos ver en ellas”, y así, nomás con lo que traen puesto, dejan atrás sus patrimonios para salvaguardar sus vidas y la de los suyos.

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