El espíritu de servicio
Los integrantes de los cuerpos de socorro siempre están en la “línea de fuego”… literal.
A cuestas llevan horas sin dormir, esperanzados en rescatar a aquellas personas que han quedado atrapadas en accidentes, en incendios, que no tienen posibilidad de sobrevivir.
Detrás de ellos hay horas de formación, de capacitación constante, y todo eso cuesta. Pese a ello, su espíritu inquebrantable los obliga a dar siempre el extra aunque la adversidad los tenga contra las cuerdas.
En Mazatlán el linaje de bomberos es, en gran medida, de familias, que dentro del cuerpo perpetuan el legado de salvar vidas, incluso, por encima de las propias.
Incluso, hasta cuando salvan a una mascota se ve ese valor.













