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Análisissábado, 3 de mayo de 2025

Déficit, superávit y crisis

Una regla básica de la ciencia económica establece que nadie puede gastar más de lo que gana. Pero sí puede gastar menos de lo que gana. Si éste es el caso, la persona que así procede va generando un ahorro, un superávit en sus finanzas personales.

En la vida real suman millones y millones los individuos que se encuentran en esta situación. A la suma de todos esos ahorros o superávits individuales se le puede denominar ahorro social o superávit social.

En este superávit social se encuentra la posibilidad de que millones de personas puedan incurrir en déficit, es decir, en deuda. Es obvio que sin la existencia de superávits no podría haber déficits.

De modo que pedir prestado significa hacer más grande el hoyo de la precariedad, el agujero de la pobreza. Pero esto que es de una obviedad monumental suele ser olvidado o soslayado por millones y millones de personas alrededor del mundo.

Los individuos que en ese aciago año no tenían deudas salieron indemnes del cataclismo. Es cierto que la crisis de la deuda produjo cierres de fábricas y que ello aumentó el desempleo y, consecuentemente, mayores dificultades para pagar deudas y formar ahorros.

mentorferrer@gmail.com

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