Análisisjueves, 5 de marzo de 2026
Fuera de Agenda / Poder aéreo
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La importancia de las operaciones aéreas militares y el uso de la tecnología de última generación, que se sumó a “informantes humanos”, estuvo detrás del golpe que el Ejército mexicano y la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional contra los Cárteles (JIATF-CC) por sus siglas en inglés, lograron con la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Poco se ha dicho que el tejido de la operación estuvo coordinado por un oficial de la fuerza aérea estadounidense, el general Mauricio Calabrese especialista en inteligencia, nombrado en enero pasado comandante de la JIATF-CC tras la entrada en funciones de este equipo multiagencias bajo la batuta del Comando Norte (USNORTHCOM).
En los últimos años el papel de las operaciones aéreas atraviesa un cambio al interior de la Secretaría de la Defensa Nacional, resultado de la interdicción que la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) ha tenido con sus colegas estadounidenses y que fijó una ruta hacia el año 2030, cuando se integren al escudo de defensa aérea de América del Norte en su zona de influencia.
La ruta la conoce desde el sexenio pasado el general Ricardo Trevilla Trejo, titular de la Defensa, pues como jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional participó en la definición de los objetivos y los mecanismos para implementarlos con el Comando Norte. Llama la atención que en lo que va de su gestión ha dado mayor juego al papel de los oficiales de la fuerza aérea en tareas de la Defensa Nacional reservadas para oficiales del Ejército.
En diciembre pasado el general Miguel Eduardo Hernández Velázquez, piloto aviador y exagregado militar en la Embajada de México en Washington fue nombrado Inspector y Contralor General del Ejército y Fuerza Aérea. Meses antes su colega el general José Ernesto San Román Águila, asumió la dirección del Colegio de Defensa Nacional. Y para el 2026 el presupuesto de la FAM consideró por primera vez en los últimos siete años la compra de aeronaves, entre las que están 10 helicópteros Cougar, tres aviones de transporte uno de ellos el Hércules Lockheed C-130, aeronaves no tripuladas de última generación y dos radares móviles para ampliar la capacidad de rastreo de “aeronaves disruptivas” en el sureste mexicano.
El poder aéreo es de uso común en operaciones de agencias como la CIA, que desde el gobierno de Joe Biden inició vuelos encubiertos de aviones no tripulados en México para ubicar laboratorios de fentanilo y rastrear comunicaciones de líderes de los cárteles. La labor de esta agencia fue clave para dar con el paradero de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del CJNG, quien murió el domingo 22 de febrero en un choque con fuerzas especiales del Ejército.
El general Calabrese coordinó desde la base aérea Davis-Monthan, en Tucson, Arizona, sede también de la Fuerza de Tarea Conjunta de Inteligencia Frontera-Sur, a un grupo especial diseñado para enfrentar a los cárteles integrado por 300 militares y civiles, entre los que están miembros de agencias como la CIA, DEA, FBI y la Agencia de Seguridad Nacional.
The New York Times citó fuentes del gobierno estadounidense en una nota sobre cómo la CIA entregó información al Ejército mexicano obtenida por infiltrados en el círculo cercano de El Mencho que fueron clave junto a las operaciones aéreas para dar con su paradero.