En el ranking de riesgos ESG de Sustainalytics, de 286 empresas del sector de petróleo y gas, Pemex ha estado entre las trespeor evaluadas.
Con la elección de la ubicación discrecional, a pesar de la advertencia técnica, y las prisas, ¿puede sorprender el que ahora se presenten estos “incidentes”?
Previo al 88 aniversario de la expropiación, el informe de resultados al cuarto trimestre de 2025, daba cuenta del tamaño del problema no solo para la empresa, sino para la nación.
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El trágico incendio en la Refinería Olmeca expone con crudeza la espiral de deterioro en que ha caído Petróleos Mexicanos. No se trata de un hecho aislado: evidencia las tensiones acumuladas y los costos de un modelo de empresa que hoy solo es sostenible mediante transferencias crecientes del erario, sin traducirse en resultados significativos en los objetivos de autosuficiencia ni en el abaratamiento de los combustibles.
A escasos ocho meses de que esa refinería comenzó su producción, Pemex explicó así el “incidente” que derivó en la muerte de cinco personas: “debido a las fuertes lluvias que ocasionaron el desborde de aguas aceitosas […] hubo un estancamiento y la posterior ignición del líquido en el exterior de la barda perimetral”.
Inevitablemente vino a la memoria que, desde la concepción del proyecto, en diciembre de 2018, expertos señalaron que la ubicación –en zona de manglares, lluvias copiosas e hidrología compleja– no era idónea precisamente por riesgos como el de inundaciones. Se ha visto confirmada su advertencia sobre los riesgos para la seguridad de las instalaciones y la población, así como posibles daños ecológicos graves y probablemente irreversibles.
De hecho, hace 18 años, una década antes de que iniciaran las obras, el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) había publicado un informe con el análisis de siete sitios potenciales para una nueva infraestructura petroquímica, entre ellos el de Paraíso, Tabasco.
También cabe recordar que las agencias calificadoras de riesgo crediticio han castigado reiteradamente a Pemex por la propensión a accidentes y sus débiles indicadores en factores Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG, por las siglas en inglés), con un punto crítico en 2023.
Ese año, Fitch bajó el rating de la empresa de BB- a B+, más profundo en el grado especulativo, destacando entre las razones principales a la reducción de sus puntajes ESG. Anticipaba que su desempeño en la materia la limitaría aún más en sus fuentes de financiamiento de bancos, inversionistas y proveedores, de por sí exiguas.
Hoy, además de los varios accidentes en Dos Bocas, estamos ante un derrame de hidrocarburos cuyos efectos se han extendido a lo largo de más de 600 kilómetros de las costas del Golfo de México. Al respecto, Oceana, la influyente organización internacional dedicada a la protección de los océanos, señaló que implica, “además de una emergencia socioambiental, una crisis de transparencia y de rendición de cuentas”.
El señalamiento nos retrotrae a la enredada construcción de la Refinería Olmeca. La evaluación del IMP calculó un mínimo de un año de estudios técnicos y cuatro de construcción, a un costo de más de 14 mil 700 millones de dólares. La promesa presidencial era de ocho mil millones y tres años. Al final, se despidió al director de ese instituto y la licitación para la gerencia del proyecto quedó desierta; sería llevada directamente por Pemex, tardó cinco años y costó más de 16 mil 800 millones de dólares.
Tampoco puede extrañar el que no se vea un avance mínimamente relevante en el objetivo aducido para construir la refinería. A pesar del aumento reportado en la producción nacional de combustibles, las importaciones apenas han disminuido de forma marginal. México sigue dependiendo del exterior para más de la mitad del consumo interno.
El impacto tampoco se refleja en el bolsillo de los consumidores. Mientras en nuestro país el gobierno promete que el precio de la gasolina regular se mantendrá con un tope de 24 pesos por litro –equivalente a cerca de 91 pesos por galón–, en Estados Unidos, con un encarecimiento de alrededor de 30 por ciento desde elinicio de la guerra contra Irán, el promedio ronda los 3.9 dólares por galón, es decir, unos 70 pesos.
Desde el anuncio de la nueva refinería, los especialistas señalaron que la ubicación también era inadecuada por estar alejada de los mercados y sin acceso competitivo. Y sobre todo, insistieron en que era prácticamente imposible que Pemex produjera gasolinas a un costo inferior o siquiera similar al de las importaciones, siendo la refinación el segmento que le genera más pérdidas.
Por lo pronto, con todo y Dos Bocas, los mexicanos seguimos pagando mucho más por la gasolina de lo que pagan nuestros vecinos del norte, y la diferencia se explica, en buena medida, por la elevada carga fiscal: aquí, entre 35 y 40 por ciento del precio corresponde a impuestos; en Estados Unidos, entre 12 y 15 por ciento. Pero eso es tan solo un componente de lo caro que le sale a México el modelo energético delineado en el sexenio pasado y la falta de un plan responsable para sacar a Pemex de su situación de quiebra técnica.
Como destaca el Instituto Mexicano para la Competitividad, en 2025, Pemex tuvo una pérdida neta de 45.2 mil millones de pesos, a pesar de recibir 396.2 mil millones en aportaciones de capital del Gobierno, el mayor monto desde 2019, y de un régimen fiscal más favorable.
Ese mismo año, la empresa pagó 195.2 mil millones de pesos por concepto de impuestos y derechos totales, por lo que el apoyo público superó en 201.6 mil millones la contribución fiscal directa de la petrolera. Por primera vez, recibió más recursos públicos de los que aportó al Estado en términos netos.
Más que avanzar hacia la autosuficiencia, la estrategia adoptada el sexenio pasado, basada en consideraciones ideológicas, por encima de las realidades y las necesidades financieras y operativas de Pemex, está trasladando cada vez más costos por pérdidas a los contribuyentes y a los consumidores.
El fatal accidente en Dos Bocas, la ola de contaminación en el Golfo y el escenario de que la insolvencia de la empresa contamine en mayor grado el rating de la deuda soberana y las finanzas públicas deberían convencer de que urge corregir el rumbo.
La debacle de Pemex - El Sol de México | Noticias, Deportes, Gossip, Columnas