Desapariciones e impunidad: ¿hasta cuándo?
En este sexenio se nota un cambio en la respuesta desde el Gobierno Federal a la fractura de la seguridad pública y la ola de delincuencia y violencia que ha inundado al país desde hace años.
Al menos hay una postura de enfrentar el problema, en contraste con la administración pasada, proclive a evadirlo e incluso de antagonizar a las víctimas.
Nuestro gobierno debería asumir una postura proactiva al respecto en vez de rechazar el informe, descalificar al Comité e indignarse como si la alerta fuese un golpe de índole política, cuando es de sentido común ante la magnitud de lo que ocurre.
Lo que uno se pregunta de inmediato es cuál sería la opinión de quienes hoy controlan la CNDH, institución con una autonomía ya desgastada, si estuviesen en la oposición.
ONGs y especialistas en derechos humanos llaman a aceptar la ayuda. ¿Por qué no? Se trata, en el fondo, del acceso a la verdad y la justicia que buscan miles de familias de desaparecidos. Desde Naciones Unidas simplemente se pide lo mismo que ellas.
El problema es enorme. El informe cita el hallazgo de 4 mil 500 fosas clandestinas donde se han encontrado más de 72 mil restos humanos no identificados.
El respetado activista de derechos humanos Michael Chamberlin ha señalado que México enfrenta una crisis estructural, con un promedio de 40 desaparecidos por día.
No hubo un parteaguas hacia la mejora desde 2018, como afirma el gobierno. Según el propio informe de la ONU, hay casi 29 mil personas desaparecidas reportadas entre enero de 2023 y abril de 2025.
En efecto, cada vez que el Estado mexicano rechaza la asistencia internacional ante una situación así, debilita su credibilidad.
Como señaló el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, deberíamos ver el ofrecimiento de apoyo como una oportunidad histórica ante un reto que realmente debe tocar el corazón de todos.
No podemos estar como si nada ante esta tragedia, como no debemos seguir normalizando la impunidad con la que se cometen estos y otros delitos.
La impunidad es como un cáncer en México, carcomiendo el tejido social. Al propiciar la reproducción de un drama como el de las desapariciones, destruye decenas de miles de familias. ¿Hasta cuándo?
















