elsoldemexico
Análisismiércoles, 18 de marzo de 2026

La violencia digital también es violencia

Síguenos en:whatsappgoogle

En los últimos años, el espacio digital se ha convertido en una extensión de nuestra vida cotidiana. Ahí trabajamos, nos informamos, opinamos, nos relacionamos y construimos comunidad. Sin embargo, también se ha convertido en un terreno donde la violencia se reproduce con una intensidad preocupante.

La violencia digital existe. Y sus efectos son profundamente reales.

Las mujeres han sido particularmente vulnerables a este tipo de agresiones. En la esfera pública, en el periodismo, en la academia, en la política o en cualquier espacio de liderazgo, muchas enfrentan diariamente ataques que buscan desacreditarlas no por sus ideas, sino por su condición de género.

Por eso es fundamental reconocer que la violencia digital no es un tema menor ni un simple “debate de redes”. Es un problema de derechos, de convivencia democrática y de seguridad.

En ese contexto, resulta relevante que desde el gobierno federal se impulse una agenda clara para enfrentar este fenómeno. La postura de la Presidenta Claudia Sheinbaum en favor de combatir la violencia digital se inscribe en una visión más amplia de protección de derechos y de fortalecimiento de la vida pública democrática.

Regular y atender la violencia en entornos digitales no significa limitar la libertad de expresión. Por el contrario, significa garantizar que esa libertad pueda ejercerse sin miedo, sin persecución y sin campañas de odio que buscan silenciar a quienes participan en el debate público.

Las democracias modernas enfrentan un desafío complejo: proteger el derecho a opinar, criticar y debatir, pero también establecer límites frente a conductas que dañan, amenazan o vulneran la dignidad de las personas.

No se trata de censura. Se trata de responsabilidad.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias