No todo depende del gobierno
ILUMINACIÓN
El episcopado mexicano, en su documento Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna, advierte:
ACCIONES
Obispo Emérito de San Cristóbal de las Casas
El episcopado mexicano, en su documento Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna, advierte:
Obispo Emérito de San Cristóbal de las Casas
HECHOS.- Ciertamente el gobierno debería hacer más por evitar el poder destructivo de los grupos armados, así como impedir la tala clandestina de madera y promover un desarrollo más equitativo para nuestro pueblo, pero no todo depende del gobierno.
Por ejemplo, cada fin de semana, ahora que ya no estoy en Chiapas, acostumbro ir de Toluca a mi pueblo Chiltepec, para convivir con la familia y la comunidad. Pasando Raíces, antes de subir al Nevado, hay mucha basura a los lados de la carretera, que los ciudadanos dejan allí. ¿Eso es culpa del gobierno?
Ciertamente los ejidatarios locales podrían organizarse para quitar la basura, lo cual les beneficiaría a ellos mismos pues se alienta más el turismo; pero la responsabilidad es de quienes pasan por allí y no tienen reparo en dejar sus desechos.
Hace unos dos años, en las dos calles principales de mi pueblo, que están empedradas por conveniencia de los mismos paisanos, había unos baches. Se le pidió a la autoridad municipal que los atendiera, y nada. Entre algunos vecinos, nos organizamos y, con nuestros recursos, los tapamos. Con el tiempo, el gobierno arregló muy bien esas calles renovando los empedrados, pero no todo depende del gobierno. A veces, las autoridades no arreglan muchos desperfectos porque no hay dinero que alcance, o porque no les reditúa en votos. Es la comunidad la que puede y debe atender estos asuntos, siempre y cuando eso no exceda sus posibilidades.
Ante los abusos de grupos criminales que extorsionan y asesinan a campesinos y a comerciantes, que secuestran a jóvenes para sus fines perversos, algunas comunidades se han armado para defenderse. Ciertamente no es lo más recomendable, por todas las repercusiones que eso trae para los mismos ciudadanos, pero lo han hecho porque los gobiernos no les atienden ni les protegen. A pesar de que insistimos a gobernantes que hagan mucho más para proteger a los ciudadanos, los pueblos se sienten indefensos. Sin embargo, por más militares y policías que mande el gobierno, si las familias están fracturadas, si hay hombres que dejan hijos por varias partes y no los atienden en su educación integral, si los jóvenes no sienten su casa como un hogar familiar, se exponen a ser enrolados en grupos criminales que les ofrecen dinero, drogas, armas y placeres. Sin familias bien constituidas y armónicas, por más que haga el gobierno, los problemas no se resuelven.
“Perdemos el tiempo cuando buscamos culpables o esperamos pasivamente que sea sólo el gobierno quien dé solución a problemas que son de todos. Vivimos en un país que no merece vivir bajo el miedo, ni bajo la amenaza de unos cuantos que quieren acabar con sus jóvenes, con sus hombres y mujeres, creando una cultura de terror y de muerte. Sin la colaboración de la sociedad responsable, los gobiernos no tienen la capacidad suficiente para abatir la violencia causada por los criminales que se organizan para hacer daño a la comunidad”.
Cada quien podemos hacer algo por nuestra patria, y no esperar que todo lo haga el gobierno. Podemos organizarnos para tapar baches, para recoger basura y no tirar más, para sembrar árboles, para ayudarnos entre vecinos, para informar a las autoridades sobre situaciones que requieran su atención e insistirles en posibles soluciones, etc. Hagamos cada quien lo que podamos por nuestra calle, por nuestra colonia, por nuestro pueblo.