El Departamento del Tesoro recibió dos mil 500 millones tras la venta de las operaciones de TikTok en Estados Unidos, ahora se espera el pago de una comisión millonaria
Esta es una alternativa para los usuarios afectados por las obras de remodelación que redujeron la capacidad de los estacionamientos en ambas terminales
La Secretaría Anticorrupción publicó las listas de exfuncionarios que reciben pensiones de empresas públicas del Estado y organismos descentralizados, algunos por montos superiores al millón de pesos mensuales
En contraste, la mandataria de México indicó en que en la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, la soberanía nacional no está en negociación
El coordinador de morena en Diputados dijo que el plan B electoral no busca establecer una República centralista, sino incluir en la Constitución principios de austeridad
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Con la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, el 1 de diciembre de 2018 pasó a la historia de México como el Día de la Cuarta Transformación.
Esta efeméride se suma a las tres grandes transformaciones anteriores que han definido el rumbo de nuestra nación: la Independencia de México (1810-1821), la Guerra de Reforma (1857-1861) y la Revolución Mexicana (1910-1917).
Como todo proceso político, económico, social y cultural de gran envergadura, la Cuarta Transformación no surgió de forma espontánea o accidental, sino es un proceso con raíces históricas. Desde sus orígenes, nuestro movimiento de transformación se caracterizó por la organización popular desde la base social -el presidente López Obrador recorrió cada uno de los cerca de 2 mil 500 municipios antes de llegar a la presidencia-; la resistencia y la lucha permanente contra las injusticias y la privatización neoliberal; así como la elaboración de un proyecto de nación alternativo con un programa de gobierno que se propuso acabar con las injusticias y las desigualdades.
Aún cuando el 1 de diciembre de 2018 selló las aspiraciones del cambio verdadero con la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, gracias a la victoria electoral del 1 de julio del mismo año con el apoyo de 30 millones de votos; la Cuarta Transformación tiene detrás varios años de lucha y de defensa de una nueva moral de la política y del gobierno. Destaco tres puntos de inflexión.
El primero fue el injusto proceso de desafuero a Andrés Manuel López Obrador del cargo de jefe de Gobierno del Distrito Federal en 2005, cuyo objetivo fue obstaculizar su candidatura presidencial. No obstante, la derecha no contaba con la capacidad de articulación y politización de nuestro movimiento. El discurso del 7 de abril de ese año le dio la razón y confirmó mi vocación política: “Ustedes me van a juzgar, pero no olviden que todavía falta que a ustedes y a mí, nos juzgue la historia”.
El segundo fue el robo de la presidencia en 2006 por parte del expresidente “espurio” Felipe Calderón y de aliados de los poderes legales y de facto, quienes operaron ilegalmente para darle la victoria al PAN y a la continuidad del proyecto neoliberal; intentando legitimarse con apoyo del entonces presidente del Instituto Nacional Electoral, incluso, así como con la llamada guerra contra el narcotráfico. La movilización del “voto por voto, casilla por casilla” y la toma de protesta de Andrés Manuel como presidente legítimo el 20 de noviembre de 2006, fueron las respuestas ante aquel acto de traición al pueblo de México.
Finalmente, el tercero fue la alianza del PRIAN en 2012 que, con la presidencia de Enrique Peña Nieto y el mal llamado “Pacto por México”, buscaron consumar el proyecto neoliberal planeado por décadas, siendo la reforma a la industria energética de 2013 la joya de la corona; asimismo, el rediseño de varias funciones del Estado que, a pesar de que decían que su propósito era contar con mayores controles autónomos y un nuevo régimen de rendición de cuentas, terminaron haciendo del gobierno peñanietista el más corrupto de la historia reciente.
Hechos como estos, aunando a la falta de resultados de las políticas neoliberales en el bienestar de la gente -recordemos que durante 36 años de neoliberalismo los niveles de pobreza y de pobreza extrema empeoraron-, hicieron viable la llegada de la Cuarta Transformación como un proyecto de nación que, bajo el principio de “por el bien de todos, primero los pobres”, colocó los derechos del pueblo en el centro de las decisiones, estableciendo en la Constitución diferentes derechos sociales y haciendo de la justa distribución de la riqueza una política pública.
Todavía, la oposición política no comprende las dimensiones del cambio verdadero que ha habido en los últimos años, ni del apoyo popular con que han contado el presidente Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum, apoyo que además se observa en la conquista de 23 gubernaturas y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, la mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso de la Unión, la mayoría en buena parte de los congresos de las entidades federativas y de los gobiernos municipales.
A siete años de que comenzó el gobierno de la transformación, los resultados son claros: 13.4 millones de mexicanas y mexicanos salieron de la pobreza y la desigualdad llegó a su nivel más bajo desde 1984. Así los resultados de la Cuarta Transformación en México.
Posdata. Este domingo, el presidente Andrés Manuel López Obrador nos sorprendió con un video donde anuncia la publicación de su libro más reciente “¡Grandeza!”, en el cual narra los orígenes de México y la importancia de nuestros pueblos originarios, que hacen del país una potencia cultural. Una lectura obligada para las vacaciones decembrinas.