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Ciencia y Saludmiércoles, 11 de febrero de 2026

El oro brilla (y contamina) más que nunca en medio de la volatilidad

La industria celebra avances en descarbonización y certificaciones “ecológicas”, pero detrás del discurso persisten elementos que comprometen los recursos naturales y la biodiversidad

Alejandro Castro / El Sol de México

Pero detrás de su brillo como reserva de valor, la industria se enfrenta a una presión sin precedentes por parte de organismos reguladores y entidades científicas internacionales. 

La huella de carbono

Este descenso responde a la transición energética en las minas de gran escala (LSM), impulsada por la descarbonización de las redes eléctricas y el uso de flotas eléctricas.

El sector más contaminante

Este sector, en manos de mineros artesanos y de pequeñas explotaciones, a veces ilegales, sería la mayor fuente de contaminación por mercurio en el mundo.

Lavandeira, con más de 40 años de experiencia en el ramo, asegura que el 95% del oro procede de explotaciones industriales modernas, en las que jamás se emplea el mercurio.

Pero lo que no dice es que sí se utiliza un compuesto cuyo nombre está asociado a prácticas peligrosas: el cianuro.

Efectos secundarios

Según sus datos, la minería artesanal emite más de dos mil toneladas al año de mercurio, un metal que no se degrada.

“Esto incluye las emisiones a la atmósfera de amalgamas de calentamiento, así como las pérdidas directas de mercurio a la tierra y el agua”, señala.

Los efectos ambientales y sobre la salud de la contaminación por mercurio “no son visibles de inmediato y pueden variar dependiendo de múltiples factores”.

El programa incide en que hay prácticas que reducen o eliminan el uso de mercurio, entre ellas técnicas mejoradas de aplastamiento y fresado y herramientas de concentración por gravedad.

Pero la principal dificultad, apunta, es la falta de conciencia de los peligros por parte de los mineros artesanales, y hacia ahí se enfocan muchas de sus acciones.

El impacto a los recursos naturales

Oro ecológico: ¿realidad o marketing?

El estándar líder, Fairmined (Minería Justa), gestionado por la Alianza por la Minería Responsable, establece criterios técnicos estrictos para que el oro sea considerado ecológico.

Entre ellos se encuentra la eliminación de mercurio y cianuro, ya que se utilizan métodos de separación gravimétrica avanzados (concentradores centrífugos) que aprovechan la alta densidad del oro para separarlo de la roca sin químicos.

En casos específicos, se emplea el bórax como fundente sustituto del mercurio, una técnica promovida por institutos científicos para reducir la toxicidad.

En línea con la llamada “restauración progresiva”, las organizaciones mineras certificadas deben presentar planes de cierre de minas que incluyan la reforestación inmediata con especies nativas y la estabilización química del suelo.

En lo que se refiere a trazabilidad y energía, el oro ecológico a menudo integra el uso de paneles solares para alimentar las plantas de procesamiento, reduciendo la huella de carbono a niveles cercanos a cero por onza.

Por su parte, institutos de investigación independientes sostienen que la única forma de mitigar el impacto ambiental total es reducir la dependencia de la extracción primaria mediante políticas de recuperación urbana.

La transición hacia una “minería inteligente” con inteligencia artificial para la clasificación de minerales y el compromiso de emisiones netas cero para 2050 son los pilares que definen el discurso técnico actual.

Un valor que no caduca

A Alberto Lavandeira le sorprendió la subida tan alta del precio del oro en enero pasado, aunque la entiende por tratarse de “una moneda más” a la que se recurre en épocas de inestabilidad.

Y destaca dos aspectos: no se puede aumentar la producción de oro -“si no produce más es porque no hay: construir una mina llevaría 3 o 4 años”- y se trata de una moneda que nunca se destruye.

“Todo el oro que se ha sacado históricamente, desde los faraones, está todavía en circulación en algún lado”, asegura.

* Con información de EFE, Mining Weekly, Goldinvest y Control Risks

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