El reto de crear robots comestibles
Este tipo de desarrollos tecnológicos podrían utilizarse en una variada gama de aplicaciones, desde prestar servicios de salud hasta vigilar el medio ambiente
Daniel Galilea
Para él, la iniciativa Robofood entra en un territorio tecnológico completamente nuevo que tendrá aplicaciones prácticas que irán mucho más allá de las comidas llevadas a domicilio por un dron asimismo comestible.
Los robots y los alimentos son mundos muy diferentes: los primeros son inorgánicos, voluminosos y no desechables, mientras que los segundos son orgánicos, blandos y biodegradables, explican desde la EPFL.
Pero recientemente hubo avances significativos en la investigación para desarrollar robots comestibles que prometen resultados positivos, según señalan los expertos.
Alimentos robóticos y robots comestibles
Entonces, ¿qué tan lejos estamos de fabricar un robot comestible por completo que podamos poner en nuestro plato para consumirlo en la mesa, y cuáles son los desafíos tecnológicos para poder llevarlo a cabo?
“Todavía estamos averiguando qué materiales comestibles funcionan de manera similar a los no comestibles”, advierte el investigador.
El proyecto RoboFood busca crear robots que se puedan comer y alimentos que se comporten como robots, lo que permitirá que un dron nos traiga comida a casa y después comernos el propio dron, en vez de enviarlo de vuelta
Se prevé que estos y otros materiales comestibles sean los ingredientes de futuros componentes robóticos, como actuadores, sensores y baterías”, según la EPFL.
Avances y desafíos tecnológicos
En 2017, los científicos de EPFL produjeron con éxito una pinza comestible, consistente en una estructura hecha de gelatina que podría sostener una manzana y comerse después.
También se han desarrollado sensores hechos de materiales comestibles que pueden percibir el pH, la luz y la flexión.
Esta batería comestible de cuatro centímetros de ancho puede funcionar a 0.65 voltios, un voltaje seguro en caso de ingestión, y dos de estas baterías conectadas en serie pueden alimentar un diodo emisor de luz durante unos 10 minutos, según la EPFL.
El proyecto RoboFood busca crear robots que se puedan comer y alimentos que se comporten como robots, lo que permitirá que un dron nos traiga comida a casa y después comernos el propio dron, en vez de enviarlo de vuelta
Por ejemplo, en 2022, investigadores de la EPFL y la Universidad de Wageningen diseñaron un dron con alas hechas de galletas de arroz pegadas con gelatina.
Después de conseguir integrar todos los componentes en un robot comestible, los científicos necesitarán miniaturizarlos, darles un sabor agradable y aumentar su vida útil
Agrega que la electrónica totalmente comestible que utiliza transistores y procesa información todavía es difícil de fabricar.
Por otro lado, después de conseguir integrar todos los componentes en un robot, los científicos necesitarán miniaturizarlos, darle un sabor agradable y aumentar su vida útil, añade Kwak.





























