De Perfil | César Costa, el rockero impecable
El músico, actor y conductor, recuerda cómo fue la época dorada del rock; su paso por la televisión y comparte su ilusión de hacer una telenovela inspirada en Rocco y sus hermanos
Belén Eligio / El Sol de México
“Me gustaría poder hacer una adaptación para una telenovela, sería un éxito enorme, todavía es válida, hay muchas historias”.
“Se puede hablar de esta tercera edad que estoy viviendo, la relación de un abuelo con un nieto, hay tantas cosas que hacer, depende de la imaginación de los escritores y productores”, explicó quien en su juventud fue conocido como el niño bueno del rock and roll.
Y a sus 81 años no ha perdido esa esencia, César Antero Roel Schreurs, encontró en el ritmo que causó revuelo en la década de los años 60 la oportunidad de buscarse la vida.
DE LOS CAMISAS NEGRAS A PAUL ANKA
La facilidad con la que se impregnó entre las comunidades artísticas, se debió a que con tres pisadas se podía hacer una canción, y gracias a ellos varios músicos comenzaron a expresarse a través de este género, llevándolo a perdurar durante varias décadas.
“Las personas mayores decían que no duraría más que seis meses, que era una moda pasajera, y eso se fue alargando, tengo 63 años de haber iniciado mi carrera artística, el rock seguirá porque fundó unos cimientos muy fuertes y básicos”.
Una vez que abandonó Los Camisas Negras (en 1961), tomó una decisión que marcaría su vida: cambió su apellido. A partir de ese momento sería conocido artísticamente como César Costa.
“Mi padre se llamaba César Roel, era un abogado muy respetable, y no quise utilizar ese nombre. No quería que lo asociaran con esa bola de locos rebeldes sin causa, así que me cambié el nombre a César Costa”.
“(Lo decidí) con dos queridísimos amigos, uno era Martín de la Concha y el otro era Manuel Echeverría, él fue quien me llegó con ese nombre, inspirado en Don Costa, arreglista de Paul Anka”.
Una de las figuras más importantes en su carrera fue precisamente Paul Anka, cuyo tema Mi pueblo, en la versión en español, fue el primero que tuvo la oportunidad de cantar cuando estaba en proceso de convertirse en solista.
“No había muchos cantautores en esa época, uno de ellos era Paul Anka. No había música de jóvenes, y él fue muy prolífico. Estuvo escribiendo bastante, canciones como Diana o Besos”, cuenta.
“Perdonen mi falta de modestia, pero creo que las versiones que hacíamos de sus canciones eran muchísimo mejor, porque llevaban un sabor latino y una cadencia que no tenían las originales”.
Esta etapa fue un desafío para él, pues “estaba acostumbrado a estar rodeado de pocas personas, y de pronto había 18 músicos en el estudio. Para mí fue un impacto bárbaro, pero me sobrepuse”.
UN ESTILO SENCILLO PERO EFECTIVO
Al preguntarle cómo desarrolló su estilo, esbozó una sonrisa, y respondió que simplemente trató de tener una buena dicción para que la gente entendiera sus canciones, y el resto se lo dejó a las condiciones de la industria en aquel entonces.
“Como no había novedades en esa época, había tres o cuatro novedades al mes, esto tuvo un impacto a nivel nacional. A los seis o siete días ya era un éxito muy importante”, recordó el cantante.
MARCÓ ÉPOCA EN LA TELEVISIÓN
La carabina de Ambrosio surgió a raíz de una serie de conversaciones que tuvo con el productor Humberto Navarro, a quien le externó su deseo de hacer un programa donde él fuera el patiño, y estuviera acompañado de personajes entrañables.
Él aprendió a hacer televisión “observando, y cometiendo errores, pero tratando de cometer los menos posibles”.
Durante los casi 10 años que el show se mantuvo al aire, César constató que la calidad no está peleada con el rating, hecho que hoy día le ha impedido regresar a la televisión, pues los contenidos actuales no concuerdan con sus ideales como comunicador.
UN PADRE EJEMPLAR
“De mis mismas hijas tomaba ideas, no tenía que ser soltero para que hubiera problemas entre los hermanos y los hijos, realmente fue un disfrute enorme hacer este programa”, agregó.
DABA LOS BUENOS DÍAS
En la década de los noventa se sumó a otro proyecto que le brindaría un gran crecimiento profesional y personal: un matutino llamado Un nuevo día, el cual conducía al lado de Rebecca de Alba.
En éste tuvo el gusto de entrevistar a figuras como Plácido Domingo, Salma Hayek y el escritor Deepak Chopra. Según recuerda, muchas celebridades querían estar en ese espacio, pues era un lugar cómodo para ellos.
A nivel personal, César Costa asegura que “aprendí enormidades, porque entrevistar a cinco o seis gentes interesantes, estudiar su curriculum, ver a qué se dedican, qué hacen, fue un aprendizaje para mí maravilloso”.
El trabajo que ha realizado durante toda su vida lo ha dotado de una imagen impecable ante la audiencia, algo que celebra, pues le halaga saber que la gente se quedó con un buen sabor de boca.
“El público merece que uno dé su mejor esfuerzo, lo he hecho en estas tres producciones, la gente lo recuerda con mucho cariño a donde voy, no tengo palabras con que agradecer al público que de repente se acerca. Eso para mí es invaluable”.
UN ALTRUISTA DE CORAZÓN
El también activista ha participado en charlas e iniciativas, y durante la cuarentena recaudó fondos a través de las campañas Juntos vencemos al Covid-19 y Desafío por la Infancia.
“No te imaginas los milagros que se producen cuando le tiendes la mano a una niña o un niño, y le das una buena educación”, señaló. “Si no hay vocación, no hay manera de progresar, he visto estos milagros cuando a uno de estos niños se le tiende la mano”.

























