Recuerdan en dividido homenaje a Colosio
Familia del excandidato presidencial esperaba la llegada de Alfonso Durazo, quien fuera su secretario
Miguel Reyes Razo / Enviado
MAGDALENA DE KINO, SON.- “Aquí –juzgó Miguel Mexia– hubo una ceremonia”. Su mirada vagó por la plaza Miguel Hidalgo y Costilla. Observó a personas que huían del quemante sol del mediodía sonorense.
Abarcó a los que desarmaban sillas. Distinguió a los que recogían decenas de botellas de plástico.
Miguel Mexia –asesor de Don Luis Colosio Fernández– encarnaba ayer frustración, desencanto, ira. “Desde hace 25 años gobernantes y dirigentes se han colgado de la memoria de Luis Donaldo Colosio. Cinco lustros son muchos. Y el olvido hace lo suyo.
Luis Donaldo Colosio Riojas –hijo del recordado magdalenense– acudió muy temprano a ese sitio. Concedió entrevistas.
Saludó a conocidos y se marchó antes de que los dirigentes del Revolucionario Institucional, amigos y familiares protagonizaran el acto de homenaje a la memoria del ilustre desaparecido.
Desalentó a muchos el inclemente clima.
Un sol que fundía ideas y neuronas expulsó a unos, desanimó a más. E irritó a los que aguantaron más de dos horas.
“Hace 25 años –recordó Don Álvaro Obregón Luken– desee a la familia Colosio que su pena hallara consuelo en el conocimiento.
A la pérdida de mi abuelo –muerto presidente electo– mi familia estrechó lazos con la de Don Plutarco Elías Calles.
Mis tíos y nosotros mismos gozamos de la amistad de Doña Hortensia Calles. Mamá Tencha la llamábamos. Ese trato echó por tierra toda versión maligna”.
Círculo de la familia Colosio y amigos como Miguel Lerma Candelaria y Luis Francisco Trelles Iruretagoyena y Adalberto Villaescusa aguardaban la llegada a esta municipalidad de Alfonso Durazo.
Hace 25 años era Secretario Particular de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Durante estos lustros se ocupó de aconsejar a los hijos de su desaparecido jefe. Y no faltó a las ceremonias del 23 de marzo.
“El Secretario de Seguridad del gobierno federal llegará aquí después del mediodía”, deslizó un bien informado Florentino Valencia que se apresuró a disipar: “A lo mejor sus responsabilidades lo obligan a actuar con gran discreción”.

























